sábado, junio 04, 2005

Lea abajo la bitácora publicada durante nuestra misión en la Estación de Investigacion Desértica de Marte (enero 20 a febrero 6, 2005). Además:

- Tripulación 33 en la página oficial de la Mars Society: www.marssociety.org/mdrs/fs04 (bajo Crew 33)

- Página de Gregorio Drayer: http://gdrayer.tripod.com

Gregorio Drayer y Sami Rozenbaum ofrecen conferencias audiovisuales sin costo para instituciones educativas. Comuníquese a través del correo electrónico venezuelaenmarte@yahoo.com

domingo, febrero 06, 2005

DE 33 A 34

LIBERTAD EN EL DESIERTO

El miércoles por la mañana, Paul me designó para participar con él en una EVA con el uso de ATVs (vehículos todoterreno) hacia Radio Ridge, “Loma de la Radio”, con el fin de concluir la instalación de una repetidora que amplíe el rango de nuestras comunicaciones. El estado del tiempo era perfecto, con un cielo casi totalmente despejado.

Esta era apenas la segunda vez que yo manejaba un ATV, y no sé cómo sucedió, pero de pronto me sentí absolutamente confiado e integrado a la máquina. Fue como si durante toda mi vida hubiera sabido “rustiquear con las moticos”, como lo llama Gregorio. Pasé por encima de profundas hendeduras y terreno muy irregular sin dificultad, disfrutando del extraño y silencioso paisaje. Para alguien como yo, que ha pasado toda su vida en una gran ciudad, esa sensación de libertad, de saber que estábamos solos en este pasmoso lugar como esos deportistas aventureros de las revistas, fue algo más que un sueño: era casi un delirio. Si alguien me hubiera dicho hace un año que para estas fechas estaría recorriendo el desierto del Sudoeste Norteamericano en un ATV y vistiendo un traje espacial simulado, mi irónica respuesta habría sido algo así como que eso era “altamente improbable”...

Paul no pudo encontrar el camino hacia Radio Ridge. Eso permitió que rodáramos casi sin parar durante horas... Y que dos días después yo tuviera la oportunidad de salir de nuevo en un ATV, esta vez con Gregorio, en busca del sendero perdido. Subimos y bajamos colinas muy empinadas, nos metimos por áreas rocosas, pero cuando parecía que Greg se había orientado con su GPS nos topamos con un letrero que decía “Ruta cerrada”.

A pesar de que las dos EVAs no lograron su objetivo, esas horas de “rustiqueo” se cuentan entre las experiencias más extraordinarias que he tenido. Habría sido ideal poder grabarlas en video y sacar más fotos, pero resultaría imposible manejar el vehículo y las cámaras al mismo tiempo, además de que el polvo es muy dañino para los equipos. Así que esos momentos tan especiales habrán de quedar registrados tan solo en mi memoria.


TODOS QUEREMOS A “GREG”


Yo estoy a punto de dejar MDRS, pero Gregorio se queda durante dos semanas más para formar parte de la Tripulación 34. Tras su destacado desempeño como integrante de la Tripulación 28 (abril de 2004), Greg fue incorporado al Equipo de Ingeniería de la Mars Society, un selecto grupo de voluntarios en el cual hasta ese momento solo había estadounidenses y canadienses. La Tripulación 34 tendrá características especiales, pues su objetivo principal será la remodelación y repotenciación de los sistemas eléctricos, sanitarios y de seguridad de MDRS, incluyendo el GreenHab (invernadero que recicla las aguas grises). Greg ha sido requerido para formar parte también de esa Tripulación como un reconocimiento a sus méritos, lo que lo convertirá en todo un veterano de esta Estación.

Gregorio ha sido el personaje más popular en la Tripulación 33. Si Artemis es la “madre” del grupo, Greg es como el hijo predilecto. Todos sabemos que contamos con su gran capacidad para resolver y colaborar. Su sentido del humor siempre está presente, y es parte de la atmósfera de camaradería que ha imperado en este equipo.

Tengo el privilegio de ser su amigo desde que era un adolescente, y lo valoro no solo por su brillante inteligencia –y, muy importante, talento para utilizarla–, sino sobre todo por su consistencia ética. Greg está pendiente de sus amigos, respeta los sentimientos ajenos, siempre intenta que haya justicia, y percibe de inmediato lo que sienten quienes están a su alrededor. Tiene claros sus objetivos en la vida, sabe qué tiene que hacer para lograrlos, y eso es precisamente lo que está haciendo. Estoy plenamente convencido de que va a llegar muy, muy lejos... literalmente.

Los largos meses durante los cuales hemos trabajado juntos, y sobre todo estas dos semanas en que hemos sido “Venezuela en Marte” conviviendo en una de las instalaciones científicas más notables del planeta, han cimentado más una amistad que ya era sólida hasta convertirla, aunque suene a lugar común, en una auténtica hermandad.


CONEJILLOS DE INDIAS

Uno de los aspectos más interesantes de esta Tripulación fue el trabajo que realizaron con nosotros James Murray y Jay Wang, investigadores que trabajan para el prestigioso Departamento de Computación Centrada en Humanos (Human-Centered Computing), que dirige Bill Clancey en el Centro de Investigaciones Ames de la NASA. Ellos instalaron cámaras y otros equipos electrónicos en el nivel superior (donde están la cocina, la estación de trabajo en computadoras y los “camarotes”), para estudiar nuestros movimientos; también nos colocaron unos trasmisores en la ropa durante largos períodos de tiempo con el mismo fin. El objetivo a largo plazo es obtener información para el diseño idóneo de futuras naves y estaciones espaciales.

Al principio Jim y Jay se mantuvieron muy silenciosos, concentrados en sus aparatos, para no alterar nuestra labor. Pero luego comenzamos a conversar, almorzaron con nosotros, e intercambiamos ideas en un ambiente de camaradería. Hasta se colocaron trajes espaciales y salieron en un breve EVA geológico en torno a la Estación con Natalia y Artemis, pero regresaron sudorosos y sin aliento. Esos pobres terrícolas... no aguantan ningún esfuerzo.


BUENOS MOMENTOS

Aquí se viven muchas nuevas experiencias y sensaciones, como bañarse solo tres veces en dos semanas y luchar constantemente contra el polvo. También muchos momentos divertidos, como cuando escribí en la pizarra magnética: “¿Dónde están las panquecas? ¿Dónde está nuestro pastel de manzana? ¡HUELGA EN MARTE!”
Artemis tenía una semana prometiendo que cocinaría esos platillos, así que los tripulantes ya estábamos perdiendo la paciencia. Pero ese mismo día se satisficieron nuestras demandas y se mantuvo la estabilidad política en el planeta rojo.

Es un acierto que las comidas se hagan en grupo. Romper la rutina de trabajo y reunirse para compartir alrededor de la mesa ha demostrado ser un factor importante en el mantenimiento de la moral.


PRESENTE, PASADO Y FUTURO

Una noche después de las doce, antes de retirarme a mi “camarote”, me despedí de Paul (quien aún trabajaba en su computadora) diciéndole: “Felicitaciones, hoy el generador no falló ni una vez”.

Antes de las tres de la mañana me despertó un extraño silencio y el “bip-bip” del UPS. Otra vez estábamos sin energía. Gregorio tenía dolor de garganta y estaba profundamente dormido. Paul decidió salir solo y reemplazar la línea de alimentación desde el depósito de diesel hacia el generador, lo que en su opinión sería la solución definitiva. Artemis y yo observamos sus movimientos desde las ventanas del nivel superior, preocupados por el intenso frío que había afuera (de hecho, al día siguiente el principal conducto de agua desde el tanque exterior amaneció congelado). Una hora después Paul regresó, aterido e impregnado de diesel, pero satisfecho. Los demás ni se despertaron. Al parecer el trabajo ha sido exitoso, el generador se está portando bien.

Creo que algunos de los momentos que se me quedarán mejor grabados sobre MDRS serán, aunque parezca extraño, esos repentinos apagones; la emocionante sensación de estar viviendo una aventura, una típica emergencia de misión espacial.

Una de esas noches a oscuras, mientras ayudábamos a Paul a volver a activar el generador, Gregorio y yo tuvimos tiempo de mirar hacia arriba. Millares de estrellas y una sutil Vía Láctea eran testigos de nuestro trabajo. La profundidad de este firmamento casi causaba vértigo. Gregorio murmuró: “Yo quiero ir allá”. Y yo de pronto me pregunté si estaba realmente viviendo esos increíbles momentos, soñando que alguna vez sería parte de una Tripulación de la Estación Desértica de Investigación de Marte, o si tan solo estaba recordando desde el futuro los días en que permanecí aquí.

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Vea los reportes oficiales diarios y fotografías de la Tripulación 33 de MDRS en www.marssociety.org/mdrs/fs04 (clic en “Crew 33”).

La participación de Gregorio Drayer y Sami Rozenbaum en MDRS ha sido posible gracias al apoyo de las empresas venezolanas de ingeniería y telecomunicaciones ERICO/CONEXWELD, FABRIMEX, VEPICA y CANTV.

Escriba a venezuelaenmarte@yahoo.com. Trataremos de leer todos los mensajes, aunque probablemente no podremos responder.

Inscríbase en la lista de la Sociedad Para Estudios Aeronáuticos y Espaciales de Venezuela: seae-ve-subscribe@yahoogroups.com

miércoles, febrero 02, 2005

EL TRIUNFO

El lunes 31 de enero fue un día de triunfo. Gregorio y yo salimos en EVA para realizar las soldaduras exotérmicas entre el conductor de cobre (que rodea a la Estación en un anillo subterráneo) y tres de las patas verticales del Hab. Las tres soldaduras quedaron perfectas; hay algo de belleza en este tipo de trabajo cuando el resultado es el esperado.

Ahora la estructura de la Estación está puesta a tierra, lo que significa que sus ocupantes y equipos están razonablemente protegidos de cargas de estática por tormentas de arena.
Aunque no han llegado las barras conductoras que deseamos colocar en cinco zanjas en forma radial a partir del anillo, hemos estado en contacto con nuestro patrocinante Erico/Conexweld, donde consideran que el sistema tal como está ya ofrece una adecuada puesta a tierra gracias al uso del material acondicionador del suelo.

Estamos muy satisfechos por haber logrado cumplir el objetivo principal de nuestra participación en esta Tripulación de MDRS. También es un orgullo estar representando a Venezuela y Latinoamérica entre nuestros compañeros de Estados Unidos y Europa, y que en nuestro país estén enterados de lo que hacemos. Y esto ha sido posible a través del patrocinio de empresas netamente venezolanas: Erico/Conexweld, Fabrimex, Cantv y Vepica.

Para la Mars Society, el hecho de que nuestro trabajo colocando el GEM (material que incrementa la conductividad del suelo) y el conductor, así como las soldaduras, y estar cubriendo la excavación en “full sim” (simulación completa, es decir, empleando los “trajes espaciales”), es un éxito importante. Se trata de una demostración de que este tipo de labor, que probablemente tendrán que realizar las futuras expediciones a Marte poco después de su arribo al planeta rojo, es posible en tales condiciones.

El hecho de que Gregorio y yo somos venezolanos es algo que constantemente manifestamos con orgullo. Al principio tratábamos de hablar en inglés entre nosotros para no crear incomodidad, pero luego comenzamos a comunicarnos en castellano, y realmente para ambos es agradable poder usar nuestro idioma. Todos los días sale a la luz el tema de Venezuela, y de alguna manera tratamos de trasmitir algo sobre nuestro país, que para los estadounidenses y europeos es tan desconocido.

El lunes por la noche, durante la cena, todos brindamos por el éxito de nuestra misión con un ron venezolano que trajo Gregorio.


AL RESCATE DE LAS EXPLORADORAS

El sábado por la mañana, un sistema de baja presión atmosférica se cernía sobre el sur del estado de Utah. Gregorio y yo nos levantamos temprano con la intención de salir en EVA, para cubrir parte de la zanja de la puesta a tierra. Pero cuando él consultó su receptor de GPS (sistema de posicionamiento global por satélite), que incluye un barómetro, vio que el estado del tiempo no era prometedor para trabajar afuera; escribió en la pizarra magnética:

Patm @ 10:00 more than 862.41 mb, EVA OK
Patm @ 10:00 less than 862.41 mb, EVA standby

Es decir, que si la presión bajaba de 862.41 milibars no realizaríamos ninguna actividad extra-vehicular, porque esa había sido la presión máxima el día anterior y las condiciones apenas nos habían permitido trabajar. Así que pasamos el tiempo escribiendo reportes y actualizando un poco el e-mail.

Pero por la tarde Natalia y Artemis decidieron hacer una EVA geológica con los vehículos todoterreno, tras seleccionar su trayectoria en un mapa y con el empleo de un GPS.
Más tarde el generador falló, así que Paul, Gregorio y yo salimos a tratar de volver a ponerlo en funcionamiento; también estaba Don Foutz, quien se encarga de suministrar agua potable y el combustible para el generador. En ese momento comenzaron a caer algunas gotas de lluvia, que pronto se convirtieron en una asombrosa tormenta de granizo.

Greg y yo corrimos a la Estación, mientras Paul y Don salían a toda prisa en la camioneta de este último para rescatar a nuestras compañeras, quienes estaban fuera del alcance de la radio. William se preparó para recibirlas con calentadores y medicamentos, cubrió junto con Gregorio la “cúpula” de plástico con bolsas para basura, y yo estuve pendiente de que todo anduviera bien en otras partes de la Estación.

Las exploradoras habían tenido ya sus complicaciones: tanto Natalia como Artemis perdieron el control de sus ATVs en el barro; Artemis cayó del vehículo y una de las ruedas le pasó por encima de una pierna, aunque sin causarle daños. Natalia casi se deslizó hacia un barranco. Pero ambas se recuperaron pronto y continuaron su expedición, dedicada fundamentalmente a localizar algunos de los famosos “blueberries” (concreciones) de hematita. De pronto, Artemis notó las primeros primeros trozos de granizo y gritó: “¡No busques más, están cayendo del cielo!”

Ambas se dirigieron de prisa a los ATVs y comenzaron a regresar al Hab. Poco después se toparon con el “equipo de rescate” de Paul y Don.

Nosotros estábamos realmente preocupados, pues en estos días está haciendo mucho frío, el terreno está saturado de humedad y las muchachas podían enfermarse. Pero ambas llegaron al Hab muy risueñas. William examinó a Artemis y la encontró bien; tenía solo leves magulladuras.
Luego del anochecer nos pasó cerca una tormenta eléctrica. Le indicamos a Artemis que se mantuviera alejada de las tuberías metálicas mientras preparaba la cena, y aprovechamos para hacer algunas interesantes tomas fotográficas y de video de los rayos. La tormenta se alejó pronto del área, dejando en su lugar cielos despejados.

Pensándolo ahora, ese día de emergencias se me parece más a “Perdidos en el Espacio” que a “Misión a Marte”...


UNA FAMILIA EN MARTE

Suena a lugar común, pero los integrantes de la Tripulación 33 ya somos como una familia. Ha habido más de un desacuerdo y roces, pero nunca han pasado de un día al siguiente pues se han resuelto conversando. Cada quien tiene una personalidad bien definida, lo cual resulta muy interesante y educativo.

Paul, el Comandante, es un tipo grandote, veterano de la Marina norteamericana, ingeniero y experto en computación, que siempre anda con las manos sucias y revisando cosas con herramientas encima. Se podría creer que es un hombre duro y tosco, pero resulta que también le gusta la actuación y disfruta escribiendo; en este momento, por ejemplo, trabaja en un cuento para niños.

Durante la cena, cuando dirige la reunión de trabajo en su papel de Comandante, Paul habla en voz muy baja y mirando hacia ninguna parte, y todos guardamos silencio. Pero el resto del tiempo bromea mucho, pone música a todo volumen y ríe a carcajadas. En fin, es “un buen muchacho”.

William es enfermero graduado (aquí es una carrera universitaria), y actualmente cursa un doctorado en Sicología de la Salud Ocupacional. Es sumamente servicial y trabajador; siempre está buscando y encontrando cosas que hacer para mejorar nuestra seguridad y salubridad, así como la de la Estación. En el tiempo disponible después de sus obligaciones ha estado grabando videos educativos para la televisión local, donde le enseña a los niños cómo tener cuidado en su hogar con la electricidad, los productos químicos u otros riesgos. Es un verdadero “plus” para esta tripulación.

Natalia tiene algunos problemas para comunicarse, pues su inglés es muy limitado. Afortunadamente William habla ruso, que es muy parecido al polaco, y eso la hace sentir menos incomunicada. Cuando no está en EVA, a Natalia se le ve trabajando en una computadora o consultando sus gruesos libros para comprender las muestras que ha tomado.

Artemis, o “HabMom”, cumple realmente el papel de “madre” de la Tripulación. Se dedica mucho a la cocina, pero no se debe olvidar que ha estudiado las carreras de Derecho, Historia, Administración de Negocios y varios idiomas; es muy influyente en Holanda como divulgadora de la astronáutica y vocera de la Mars Society. Artemis habla todo el tiempo en voz muy alta, incluso escandalosa, y de hecho cuando nos ha tocado preparar alguna comida porque ella está en EVA, la Estación parece muy silenciosa. Su cocina hogareña ha sido un factor importante para la elevada moral que mantenemos todos, algo que se considera esencial para las futuras misiones espaciales de larga duración.

Personalmente dudo que haya habido una Tripulación de MDRS cuya integración emocional haya sido tan exitosa. Ya estamos en la segunda semana y seguimos manteniendo relaciones muy cálidas. El sábado por la noche vimos juntos una película en DVD (“Total Recall”, cuya historia trascurre en Marte), y rara vez nos retiramos a nuestros “camarotes” a menos que sea para dormir.

Hace algunos días Paul recibió un correo electrónico de Tam Czarnik, “Cirujano de Vuelo” (jefe médico) de la Mars Society, mensaje que nos hizo sentir realmente bien. En parte decía: “He estado leyendo los reportes diarios, y tengo que comentar la enorme cantidad de excelente trabajo que tu equipo ha estado haciendo en MDRS. Todos están haciendo su labor en forma dedicada; cada uno está trabajando muy duro para que esta misión sea exitosa, y se nota. Tu grupo brilla”.

En el frío invernal de Utah, nos entró un “calorcito” muy sabroso.

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La participación de Gregorio Drayer y Sami Rozenbaum en MDRS es posible gracias al apoyo de las empresas venezolanas de ingeniería y telecomunicaciones ERICO/CONEXWELD, FABRIMEX, VEPICA y CANTV.

Para más información, comuníquese con Gregorio Drayer y Sami Rozenbaum a través de venezuelaenmarte@yahoo.com. Trataremos de leer todos los mensajes, aunque probablemente no podremos responder.

La Tripulación 33 en la página oficial de Mars Society: www.marssociety.org/mdrs/fs04 (bajo Crew 33).

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domingo, enero 30, 2005

EN LA ESTACIÓN QUE NUNCA DUERME

UNA VARIEDAD DE SENSACIONES

Para describir la vida en la Estación Desértica de Investigación de Marte, es útil narrar algunas de las sensaciones físicas, detalles humanos y curiosidades de todos los días.

El primer lugar están la arena y la sequedad. Libramos una lucha permanente con el polvo y la arena. Se introduce con nosotros después de cada salida al exterior y por cualquier rendija (la Estación no es hermética). En el nivel superior no utilizamos zapatos, y los “trajes espaciales” rara vez salen del área de preparación de EVA; pero un fino polvo lo cubre todo después de uno o dos días, un riesgo para todos los equipos electrónicos. Durante los últimos días, William ha realizado un esfuerzo titánico por limpiar el nivel inferior y establecer normas; pero la arenilla parece una maldición bíblica.

Además, el ambiente seco nos obliga a estar pendientes de la hidratación; debido al frío a veces no sentimos sed, pero de pronto se siente dolor de cabeza por deshidratación. Así que la persona encargada de HabCom (radiocomunicaciones con el Hab cuando alguien está en EVA) envía cada cierto tiempo por radio el mensaje “Hydrate!” (¡a hidratarse!), y lo mismo hace William cuando todos estamos en el Hab. Los “trajes espaciales” incluyen una bolsa plástica llena de agua, que se conecta a un tubo en el casco para que el usuario pueda beber chupando, igual que en los trajes verdaderos. Casi todos hemos sangrado por la nariz por la sequedad del aire.
El puesto de HabCom (radiocomuniaciones) se va turnando dependiendo de quiénes estén afuera. Casi siempre ha sido Artemis, pues pasa mucho tiempo en la Estación escribiendo su blog para Holanda o cocinando, como toda buena madre de una Estación marciana. Así que ahora la llamamos HabMom.

Hydrate!

Hemos tenido dificultades con la radiocomunicación, así como con el acceso a Internet, que a veces se interrumpe o es muy lento. Cuatro de las computadoras tienen Internet, pero aun así tenemos que hacer cola para conectarnos.

Dormir es fácil, porque todos terminamos nuestro día de trabajo muy tarde y muy cansados. Pero casi siempre hay alguien levantado a las dos o tres de la mañana, trabajando en alguna computadora o limpiando. Y a las seis ya hay alguien comenzamos a levantarnos. Esta es “la Estación que nunca duerme”.

El viernes, víspera del Shabat (sábado judío), HabMom preparó una cena especial con salmón cocido al estilo holandés, pasta y ensalada. Una delicia...

Hydrate!


AVANZA LA “PUESTA A TIERRA”

El trabajo en el sistema de puesta a tierra ha adelantado bastante, a pesar de limitaciones por el estado del tiempo. El jueves, Gregorio y yo salimos en actividad extra-vehicular (EVA) para terminar la zanja alrededor de la Estación, colocar el GEM (polvo que incrementa la conductividad eléctrica del suelo), y colocar el conductor de cobre.

Antes de entrar en la “cámara de descompresión” Gregorio calculó cuánto GEM necesitaríamos echar en la primera capa, dada la longitud de la zanja. Después hicimos unos estiramientos, pues sabíamos que el trabajo físico sería muy exigente.

Hydrate!

El GEM es un polvo negro muy fino, parecido al cemento; es peligroso si se inhala, e incluso resulta tóxico si se toca. Su aplicación se realiza abriendo una esquina de las bolsas en que viene, y dispersándolo en el suelo. Suena fácil, pero pruebe usted hacerlo con un traje espacial voluminoso, un casco grande pero delicado, dentro de una cuneta llena de barro y cruzada por cables y tuberías, maloliente en algunos lugares, y bajo las patas de esta Estación. En Marte resultaría más fácil, pues allí la gravedad es tan solo un 38% de la terrestre.
Greg utilizó uno de los vehículos todoterreno para distribuir las bolsas por los lugares donde las necesitaríamos en torno al Hab. El estimado fue de una bolsa por cada dos metros y medio. Aunque tratamos de no pisar el polvo o permitir que se levantara en el aire, fue imposible evitarlo. Después teníamos que poner en su lugar el conductor de cobre, en medio de la zanja sobre el GEM; tuvimos una especie de pugna con el cable, pero finalmente ganamos y quedó bien extendido.

Justo después finalizar esta EVA de tres horas, comenzó a llover. Afortunadamente ello no afecta al GEM, sino incluso mejora su acción; así que todo fue un éxito. Pero cuando entramos en la cámara de descompresión estábamos tan contaminados con GEM que parecía que hubiésemos caminado por la superficie lunar, tal como sucedía en los días del programa Apolo. Esa mañana William, el Health and Safety Officer (“Oficial de Salud y Seguridad”) de la Tripulación, nos había dictado la primera sesión de un plan de control del polvo dentro de la Estación; así que esta era una oportunidad de poner en práctica los nuevos procedimientos. Artemis entró en el área de preparación para EVA con vestida para ensuciarse, y con una aspiradora nos limpió a fondo antes de quitarnos los trajes. Quedamos extremadamente cansados y empapados en sudor, pero definitivamente satisfechos por la misión cumplida.

Hydrate!

La lluvia de esa tarde tuvo un efecto benéfico: nos impidió salir de la Estación, así que por primera vez pudimos disfrutar de nuestra mutua compañía durante varias horas sin hacer ningún trabajo específico. Bromeamos, escuchamos música y tratamos de ponernos al día con las montañas de correo electrónico acumuladas. Lo disfrutamos mucho.
Al día siguiente me dolían los hombros por la presión del “backpack” (mochila) del traje, que habrá que acolchar un poco de ahora en adelante. Así que la siguiente EVA de la puesta a tierra la realizaron Gregorio y Paul, quienes hicieron las primeras soldaduras exotérmicas (un sistema muy eficiente que emplea moldes donde se introducen el polvo de la soldadura y pólvora, y que al encenderse realiza la fusión de manera instantánea), y colocaron la segunda capa de GEM. Ahora solo falta colocar unas barras conductoras que se dispondrán en cinco zanjas que salen de la excavación principal, las soldaduras faltantes, y cubrir las zanjas. Lamentablemente las barras no llegaron con los demás materiales para la puesta a tierra, algo que estamos tratando de resolver con la empresa de envíos.

Hydrate!


EL MUNDO PERDIDO

El viernes Natalia, la geóloga de la Tripulación, salió sola en EVA a tomar muestras a corta distancia de la Estación. Al parecer no quería regresar, pues estuvo fuera casi cinco horas. Natalia está absolutamente fascinada con este entorno tan distinto al de Polonia, y que solo había visto en libros. “¡Fantastic, fantastic!” es la palabra que más pronuncia al referirse a sus investigaciones. En esta EVA encontró lo que describe como un sistema fluvial del Cretáceo, algo que trataré de visitar en los próximos días. La Geología es realmente una ciencia maravillosa: sus conocedores pueden ver mundos perdidos que para cualquier persona son intangibles.

Esa tarde salí para fotografiar la larga EVA de Paul y Gregorio. Hacia las cuatro y media, cuando el día comenzaba a declinar, empezó a soplar una brisa helada que traía un olor inconfundible a agua salada. Fue algo increíble. Lo que ahora es el estado de Utah, junto con buena parte de la Norteamérica occidental, fue un océano durante los tiempos finales del Jurásico y principios del Cretáceo, hace más de cien millones de años.

Fue como si las sales de aquel antiguo mar aun se levantaran con el viento; sentí que estaba literalmente oliendo un océano arcaico. Gregorio y yo contemplamos durante unos momentos este increíble paisaje al que es imposible acostumbrarse. Fue algo realmente especial. Todos los meses de trabajo y todas las dificultades para preparar esta misión valieron la pena, aunque fuera por ese silencioso instante en el desierto.

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La participación de Gregorio Drayer y Sami Rozenbaum en MDRS es posible gracias al apoyo de las empresas venezolanas de ingeniería y telecomunicaciones ERICO/CONEXWELD, FABRIMEX, VEPICA y CANTV.

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jueves, enero 27, 2005

LA VIDA EN UNA EXPEDICIÓN MARCIANA

Cuando los primeros exploradores lleguen al planeta Marte, la nave que los lleve allá será también su hogar durante largo tiempo. Esa es la idea detrás de las Estaciones de Investigación Análoga a Marte de la organización Mars Society. Estas estructuras son, como su denominación lo indica, “habitats” que ofrecen condiciones básicas de vida durante largo tiempo con recursos limitados.

Para llevar a cabo nuestras respectivas actividades y optimizar el funcionamiento general de la misión, a partir de hoy hemos definido una distribución estricta de tareas: quién lava los platos, quién ayuda en la preparación de la comida y quién tomará un baño cada día, por ejemplo. Artemis, la Directora Ejecutiva, se ha encargado desde el principio de las labores “domésticas”; ella es quien cocina y se preocupa de que todos estemos hidratados, algo sumamente importante en el desierto a pesar del frío (afuera puede estar bajo cero durante la madrugada). También ha trabajado, con la ayuda de William, en la organización y limpieza de toda la Estación, que no se encontraba en la mejor de las condiciones. Artemis es, pues, la “mamá” en este grupo. William está encargado de Salud y Seguridad (Health and Safety Officer), y está atento a cualquier malestar o rasguño que se presente. Por su parte, Gregorio es el ingeniero que todo lo repara y todo lo resuelve cuando surge algún problema técnico. Natalia, la geóloga, con su hablar dulce en un titubeante inglés, le da el punto de delicadeza a la tripulación.

Como debe ser en toda misión espacial, las jerarquías están bien definidas. La distribución real de poder es así: Paul, el Comandante, decide qué se va a hacer, cuándo y cómo, aunque pide opiniones. Teóricamente, la segunda a bordo es Artemis; sin embargo, en la práctica Gregorio tiene tanto o más poder que ella, debido a la confianza que Paul y los demás tenemos en él; yo soy oficialmente su asistente (además de periodista de la Tripulación), así que debo seguir sus instrucciones.

EN “SIM”

El domingo por la mañana, tras despedir a la Tripulación 32, Paul nos reunió en la “cámara de descompresión” (donde se colocan y quitan los “trajes espaciales”), y nos pidió decir unas pocas palabras sobre lo que sentíamos en ese momento. Tras ello, declaró formalmente iniciada la simulación (“sim”); esto significa, básicamente, que nadie puede salir de la Estación sin usar los “trajes espaciales” y sin autorización expresa del Comandante. Esta es la primera vez que una tripulación de MDRS inicia sim el primer día de su rotación. Luego, durante un largo desayuno-conversación, cada uno se hizo cargo de sus responsabilidades; decidimos auto-denominarnos “Mighty C33” (“La Poderosa Tripulación 33”).

El día en MDRS comienza muy temprano, hacia las 6:30 de la mañana, cuando aún no ha empezado a amanecer (estamos en pleno invierno). Desayunamos juntos en torno a la mesa en el nivel superior, y se decide el itinerario del día; por ejemplo, qué “actividades extra-vehiculares” (EVAs) se realizarán, quién participará, quién quedará encargado de HabCom (responsable de las comunicaciones por radio con quienes estén fuera de la Estación), etc. Las EVA deben finalizar a más tardar a las cinco de la tarde, cuando comienza a anochecer. Todos iniciamos entonces la redacción de nuestros informes oficiales (que aparecen publicados al día siguiente en www.marssociety.org/mdrs/fs04, clic en “Crew 33”).

Hacia las 7:00 nos reunimos para la cena, con una agradable sobremesa en la que se discuten los logros y problemas del día; para cerrar William, quien está trabajando en una tesis de doctorado sobre los riesgos ocupacionales de participar en una simulación de expedición a Marte, pide a cada uno que describa los momentos buenos y malos que vivió durante el día; esta es una buena terapia colectiva, que permite aclarar situaciones e interrelacionarnos mejor, algo especialmente importante en una tripulación internacional y tan variada como esta. Por cierto que esto me recuerda las reuniones semanales que realizamos en Hebraica, donde trabajo como Gerente de Comunicaciones. Después, cada quien sigue trabajando en sus informes y en enviarlos por email (nuestra única comunicación con el exterior es el correo electrónico, a través de una antena de satélite). Esto puede llevarnos varias horas más.

Los “camarotes” son bastante pequeños; constan de una especie de litera para colocar la bolsa de dormir, la que para ahorrar espacio se encuentra por encima o por debajo de la litera del camarote de al lado, sobresaliendo de la pared. Debajo hay espacio para el equipaje (todas las pertenencias personales deben estar en el camarote), y una pequeña superficie para colocar otras cosas. Se cuenta con privacidad, pues la norma es que quien cierre su puerta no será molestado.

La Estación produce ruidos constantemente, por la gran cantidad de equipos que funcionan al mismo tiempo: bombas, sistema de calefacción, computadoras y otros equipos electrónicos, además de los crujidos producidos por los cambios de temperatura a que está sometida la cobertura externa. De hecho, a veces la bóveda superior se cubre de escarcha durante la noche, la que se derrite lentamente durante el día. Estos sonidos le dan más realismo a la vida en MDRS, ya que recuerda a la vieja estación soviética Mir y a la actual Estación Espacial Internacional.

LAS PRIMERAS “EVA”

Las “actividades extra-vehiculares” (EVA) son realmente emocionantes. El hecho de ponerse los trajes ya es toda una experiencia. En realidad, los trajes no se ponen; se trata de máquinas que se ensamblan en torno a uno, y para ello se requiere de la ayuda de otra persona. El “backpack” (mochila de la espalda) contiene sistema de ventilación, radio receptor-trasmisor, y un receptáculo de agua para beber a través de un pequeño tubo que llega hasta la boca; su peso total supera los 15 kilos, y no es nada fácil caminar con él, sobre todo porque cambia el centro de masa del cuerpo. Para salir al exterior, y al regresar, se cumple un lapso de espera en la “cámara de descompresión”, que antes era de 20 minutos pero que ha sido reducido a cinco, debido a que hoy en dia se considera que los trajes espaciales de nueva tecnologia no requerirán tanto tiempo de descompresión.

En la primera EVA participó la Tripulación completa, algo inusual. Aprendimos a movernos con los pesados backpacks encima, y a utilizar los vehículos todoterreno (ATVs), lo que Gregorio llama “rustiquear con las moticos”. Los ATVs son básicamente inestables y potencialmente peligrosos, y de hecho William sufrió una aparatosa caída, afortunadamente sin consecuencias, durante las pruebas que hicimos subiendo y bajando un montículo. “Rustiquear con las moticos” en un lugar tan espectacular y silencioso como este desierto es en verdad toda una experiencia; pero el uso de los ATV está limitado a algunas áreas y debemos tratar de no hacer marcas nuevas en este delicado entorno, que además es un Parque Estatal.

Ya se han realizado varias EVAs: Natalia lleva dos expediciones geológicas, una junto a Artemis y luego con William. Gregorio y yo realizamos una EVA de Ingeniería al comenzar la excavación de la zanja para el sistema de puesta a tierra de la Estación, nuestro principal objetivo en esta Tripulación. El Comandante decidió que la excavación no sería totalmente manual, como se había previsto originalmente, ya que cuando se desarrolle este tipo de trabajo en Marte no se hará a “pico y pala” sino con el equipo adecuado e incluso con asistentes robóticos, así que no perdemos fidelidad en la simulación. Así que se contrató una máquina excavadora y se realizó la zanja principal en un para-sim (“para-simulación”) en el que Gregorio, Paul y yo supervisamos las labores en EVA, es decir, empleando los trajes espaciales. Otra ventaja de la excavación mecánica es que las contingencias surgidas en la Estación han requerido que se les dedique mucho tiempo, y el cambio de planes aceleró el proceso de instalación del sistema de puesta a tierra (ver explicación abajo). El miércoles 26, Gregorio y yo salimos dos veces en EVA para realizar algunas excavaciones manualmente; pero esto se narrará en un futuro mensaje.

A pesar de las limitaciones, en MDRS nos damos lujos como comer pan recién hecho con queso holandés, cortesía de Artemis... En efecto, MDRS cuenta con una máquina para hornear pan, pues en un viaje espacial sería más práctico llevar los ingredientes para preparar este producto que trasportar una gran cantidad del mismo; además, el pan fresco tiene un efecto sicológico muy positivo.

Más importante aún, en esta “base marciana” hemos desarrollado una relación cálida. Disfrutamos de las reuniones, bromeamos mucho, resolvemos nuestros desacuerdos, y sacamos buen partido de nuestras diferencias culturales.
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La “puesta a tierra” es una instalación que permite que las corrientes de falla, acumulaciones de estática o las descargas atmosféricas (rayos) pasen directamente al suelo, evitando que pongan en riesgo la seguridad del personal o la integridad de los equipos. También permite establecer una referencia de potencial estable, necesaria para los sistemas de control y telecomunicaciones.
La actual misión de dos venezolanos en MDRS constituye la primera vez en que este trabajo, que podría ser realizado por las expediciones reales a Marte poco después de su arribo al planeta rojo (debido a que con frecuencia se producen allí tormentas de arena y tornados), se efectúa en condiciones de simulacro.
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La participación de Gregorio Drayer y Sami Rozenbaum en MDRS es posible gracias al apoyo de las empresas venezolanas de ingeniería y telecomunicaciones ERICO/CONEXWELD, FABRIMEX, VEPICA y CANTV. Para más información, comuníquese con Gregorio Drayer y Sami Rozenbaum a través de venezuelaenmarte@yahoo.com. Trataremos de leer todos los mensajes, aunque probablemente no podremos responder.

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martes, enero 25, 2005

COMO COMIENZA UNA EXPEDICION

¿Cómo comienza una expedición? Reuniendo a los expedicionarios.

Gregorio y yo llegamos el jueves a Salt Lake City donde nos hospedamos en casa de William Schwarz, otro de los integrantes de la Tripulación 33 (lea al final una explicación sobre las Estaciones de Investigación Análoga a Marte). Al día siguiente llegó desde Rotterdam (Países Bajos) Artemis Westenberg, nuestra Executive Officer (Directora Ejecutiva de la misión), una señora encantadora que habla sin parar y siempre se está riendo a carcajadas. Una tormenta de nieve en Chicago retrasó por un día a la geóloga Natalia Andrzejewska, de Polonia, una muchacha dulce y algo tímida que trata de entender y hacerse entender; cuando llegó, su equipaje no la acompañaba... por lo que casi no tiene ropa. Artemis y Natalia se unieron a nosotros en casa de William, así que toda la Tripulación 33, con excepción del comandante Paul Graham, ya estaba junta.

El sábado por la tarde partimos de Salt Lake City con rumbo a la Estación Desértica de Investigación de Marte (MDRS), en el vehículo de la Mars Society al que todos llamamos “Blue” (Azul), una vieja camioneta que alguna vez perteneció a la Fuerza Aérea de los Estados Unidos y que cargamos con comida y demás productos necesarios para las dos semanas de la misión (por cierto, resulta divertido que muchas personas nos han preguntado si en esta simulación, o los viajes espaciales reales, se comen “pastillas” o cosas por el estilo).

El viaje nos llevó por caminos nevados y luego, sin darnos cuenta, al desierto. Cuando se hizo de noche y ya estábamos cansados y aburridos, apareció en la carretera el primer letrero que señalaba “Hanksville”, el centro poblado más cercano a la Estación. Fue entonces cuando todos nos dimos cuenta de que aquello para lo que nos habíamos estado preparando durante tanto tiempo se estaba materializando, y entramos en una especie de euforia. Más aún cuando a la luz de una Luna casi llena pudimos divisar en el horizonte la soberbia meseta de Factory Butte, una de las formaciones geológicas más famosas de Norteamérica.

EN “CASA”

MDRS es una estructura cilíndrica con patas, que realmente aparenta ser una nave espacial que acaba de posarse. Debido a la hora nos perdimos el espectáculo de verla aparecer resplandeciente detrás de una colina, una vista de la que Gregorio tanto me había hablado; pero cuando divisamos esa estructura casi fantástica a la luz de la Luna y en medio del extraordinario paisaje del desierto, no pudimos más que estallar en exclamaciones.

Bajamos del vehículo encogidos por el intenso frío y fuimos recibidos por el comandante Paul Graham, quien había manejado 30 horas desde Michigan, prácticamente al otro lado del país.
La Estación tiene dos plantas; en la inferior están el laboratorio, un área de preparación para las Actividades Extravehiculares o EVAs (es decir, donde se colocan y quitan los trajes espaciales simulados y se cumple la “descompresión”), baño, ducha y depósito. En el piso superior está el área común de trabajo, comida y descanso, y los pequeños “camarotes” individuales para los cuales cada quien debe traer su bolsa de dormir.

La primera noche en MDRS siempre es la más incómoda, pues las tripulaciones entrante y saliente (doce personas en total) deben compartir el espacio; los recién llegados deben dormir en el suelo del área común. Además, en esta ocasión nos encontramos con condiciones más difíciles que las que conoció Gregorio durante la Tripulación 28 en abril de 2004. El Greenhab (invernadero) destinado a reciclar parcialmente las aguas grises producidas en el Hab (habitat), no está funcionando, en parte debido a que las muy bajas temperaturas congelaron y dañaron varias tuberías. Así, todo el sistema de agua está fuera de operación, pues normalmente las aguas grises deben volver parcialmente purificadas del Greenhab al Hab para ser usadas en los sanitarios. Por ahora, debemos recoger manualmente las aguas grises del lavamanos y la cocina, y llevarlas al baño para poder utilizar el sanitario...

Sin embargo, después del esfuerzo realizado durante largos meses en la búsqueda de patrocinio, documentación y papeleo burocrático para lograr esta misión, estuve de acuerdo cuando Gregorio dijo: “Aquí me siento como en casa”.

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El objetivo del programa Estaciones de Investigación Análogas a Marte (MARS) de la organización Mars Society es crear lugares en que se simulen futuras misiones tripuladas al planeta rojo; estas simulaciones permiten desarrollar experimentos clave, sobre todo en relación con el diseño de los habitat, estrategias de exploración, herramientas, tecnologías y protocolos de selección de las tripulaciones, con el fin de aproximar el momento de la verdadera exploración marciana. Para ello se busca que cada Estación ofrezca el mayor realismo (en cuanto al entorno en que se ubican y las condiciones de trabajo) y adaptabilidad posibles. Hasta el momento se han construido dos estaciones del programa MARS: “Flashline Mars Analog Research Station” (FMARS) en la isla de Devon, en el Ártico canadiense; y Mars Desert Research Station (MDRS) en el desierto del sur del estado de Utah, Estados Unidos. Para el futuro cercano se prevé la creación de la estación EuroMARS en Islandia.
MDRS no es un proyecto de NASA, aunque la agencia espacial norteamericana ha participado en varias oportunidades.
Vea los detalles y reportes de la misión, así como fotografías, en la página oficial de la Mars Society: www.marssociety.org/mdrs/fs04 (en “Crew 33”).

La participación de Gregorio Drayer y Sami Rozenbaum en MDRS es posible gracias al apoyo de las empresas venezolanas de ingeniería y telecomunicaciones ERICO/CONEXWELD, FABRIMEX, VEPICA y CANTV. Para más información, comuníquese con Gregorio Drayer y Sami Rozenbaum a través de venezuelaenmarte@yahoo.com. Disculpe, trataremos de leer todos los mensajes aunque probablemente no podremos responder.

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lunes, enero 10, 2005

TOMA FORMA LA TRIPULACIÓN 33 DE LA ESTACIÓN DESÉRTICA DE INVESTIGACIÓN DE MARTE

Faltan pocas semanas para el inicio de la misión de la Tripulación 33 de la Estación Desértica de Investigación de Marte (MDRS), que forma parte del programa de Estaciones Análogas de Investigación de Marte (Mars Analog Research Stations, MARS) que lleva a cabo la organización Mars Society. En esta misión participarán los venezolanos Gregorio Drayer, Ingeniero Electricista, y Sami Rozenbaum, Licenciado en Comunicación Social.

La labor principal del componente venezolano consistirá en la “puesta a tierra” de la Estación, en analogía a lo que podría ser el caso marciano. La “puesta a tierra” es una instalación que permite que las corrientes de falla, acumulaciones de estática o las descargas atmosféricas (rayos) pasen directamente al suelo, evitando que pongan en riesgo la seguridad del personal o la integridad de los equipos. También permite establecer una referencia de potencial estable, necesaria para los sistemas de control y telecomunicaciones.

Se trata de la primera vez en que este trabajo, que podría ser realizado por las expediciones reales a Marte poco después de su arribo al Planeta Rojo (debido a que con frecuencia se producen allí tormentas de arena y tornados), se efectúa en condiciones de simulacro.
Cabe destacar que todos los materiales que se emplearán para la puesta a tierra han sido procurados por los participantes venezolanos hacia Hanksville, Utah, el centro poblado más cercano a la Estación, la cual está ubicada en pleno desierto.


LOS TRIPULANTES

La Tripulación 33 es internacional, y ha quedado conformada de la siguiente manera:

COMANDANTE (Commander): Paul Graham (Estados Unidos) es el coordinador del Equipo de Ingeniería de la Mars Society. Desde 2002 ha trabajado en Soporte de Misión (Mission Support) para todas las tripulaciones del programa, tanto de MDRS como de FMARS, la Estación gemela situada en el Ártico canadiense. Cursó las carreras de Física de Ingeniería (Engineering Physics), Ciencias de la Computación e Ingeniería Eléctrica. Se ha desempeñado profesionalmente en el campo de la construcción, y actualmente tiene cargos directivos en dos empresas consultoras de ingeniería.

DIRECTORA EJECUTIVA (Executive Officer): Artemis Westenberg (Países Bajos) es la presidenta del capítulo holandés de la Mars Society. En su formación académica se incluyen las carreras de Derecho, Historia, Administración de Negocios y varios idiomas. Ha trabajado en funciones de “lobby” para numerosas organizaciones civiles, y ha tenido influencia en la modificación de varias leyes en su país. Westenberg estará encargada de organizar en detalle la agenda, desde las Actividades Extra-Vehiculares hasta los trabajos de mantenimiento y las labores “domésticas” de la Estación.

MECÁNICO DE VUELO / INGENIERO (Flight Mechanic / Engineer): Gregorio Drayer (Venezuela) es Ingeniero Electricista egresado de la Universidad Simón Bolívar. Obtuvo una beca para participar en la Escuela Espacial Internacional de la NASA en 1999. Realizó dos pasantías en el Instituto Tecnológico de California (Caltech) en 2000 y 2001. En el año 2002 ganó el Premio “Sembrar el Futuro” de la Sociedad Mundial del Futuro Venezuela (SMFV). Es representante regional de América del Sur ante el Consejo Consultivo de la Generación Espacial en apoyo a la ONU. En abril de 2004, con el patrocinio de la SMFV, formó parte de la Tripulación 28 de MDRS, tras lo cual fue incorporado como primer integrante no-norteamericano del Equipo de Ingeniería de la Mars Society. Actualmente cursa una Maestría en Sistemas de Control en la USB.

ASISTENTE DE INGENIERÍA / PERIODISTA (Assistant Crew Engineer / Journalist): Sami Rozenbaum (Venezuela) es Urbanista egresado de la Universidad Simón Bolívar, y Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Católica Andrés Bello. Conferencista sobre Astronomía y Astronáutica en el Planetario Humboldt de Caracas. Su tesis de grado de Comunicación Social ganó el Premio Andrés Mata en el año 2000, y el Premio Bienal ININCO en 2001. Autor de numerosos artículos de divulgación científica publicados en diarios y revistas del país. En el año 2004 obtuvo el Premio Arístides Bastidas de Periodismo Científico, Mención Opinión, en su carácter de coordinador editorial de la revista electrónica “Lúcido”. Actualmente cursa una Maestría en Lógica y Filosofía de la Ciencia en la Universidad Central de Venezuela.

GEÓLOGA DE LA TRIPULACIÓN (Crew Geologist): Natalia Andrzejewska (Polonia) es egresada de la Universidad de Varsovia. Tiene experiencia como Geóloga en minas y plataformas petroleras. Ha realizado investigaciones personales sobre la geología de la Cuenca de Hellas en Marte, debido a la posible existencia de cuerpos de agua en esa región en el pasado remoto. En la actualidad cursa un doctorado en el Centro de Investigaciones Espaciales de la Academia Polaca de Ciencias.

BIÓLOGO DE LA TRIPULACIÓN (Crew Biologist): William Schwarz II (Estados Unidos) es egresado en Biología de la Universidad del Estado de Utah, donde actualmente cursa un doctorado en Sicología de la Salud Ocupacional (Occupational Health Psychology). Su tesis de doctorado se titulará, precisamente, Occupational Psychosocial Hazards in Mars Analogue Training Environments (“Riesgos Sico-Sociales Ocupacionales en Ambientes de Entrenamiento Análogos a Marte”), y como parte del respectivo levantamiento de datos aplicará instrumentos de investigación a los demás tripulantes.

Así, la Tripulación 33 estará integrada en un tercio por estadounidenses, en un tercio por europeos y en un tercio por latinoamericanos. Como otra primicia, por primera vez el periodista de la misión no será estadounidense, y trabajará en forma bilingüe.


INVESTIGACIÓN DE LA NASA

Otro dato de gran interés es que la Tripulación 33 será objeto de una investigación preparada por William (Bill) Clancey, Científico Jefe del Laboratorio de Computación Centrada en el Factor Humano (Human-Centered Computing) del Centro de Investigaciones Ames de la NASA, con sede en California.

Clancey es el experto más destacado en el tema de la interacción humana con computadoras y robots, campo de enorme importancia para la exploración del espacio, sobre todo cuando se plantean misiones de muy larga duración como una expedición tripulada a Marte.

Bill Clancey fue el Comandante de la Tripulación 29 de MDRS (abril-mayo 2004), que estuvo integrada exclusivamente por investigadores de la NASA y durante la cual se realizaron pruebas de campo con asistentes robóticos semiautónomos. En esta oportunidad, Clancey interactuará durante una semana con la Tripulación 33, analizando su trabajo.

Tomando en cuenta todos estos elementos, puede comprenderse por qué el Comandante, Paul Graham, asevera que “la Tripulación 33 será la mejor del programa de Estaciones Análogas de Investigación de Marte hasta la fecha”.

La participación de Gregorio Drayer y Sami Rozenbaum es posible gracias al apoyo de las empresas venezolanas de ingeniería y telecomunicaciones ERICO/CONEXWELD, FABRIMEX, VEPICA y CANTV.

Para más información, comuníquese con Gregorio Drayer y Sami Rozenbaum a través de venezuelaenmarte@yahoo.com.

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sábado, diciembre 11, 2004

NUEVA MISIÓN DE VENEZUELA EN MARTE

Después de la exitosa participación del ingeniero venezolano Gregorio Drayer en una simulación de expedición a Marte, nuestro país se dispone a ser nuevamente protagonista en una misión que acercará aún más el momento de la exploración tripulada del Planeta Rojo.
En abril de 2004, Drayer fue Ingeniero Jefe en la Tripulación 28 de la Estación de Investigación Desértica de Marte (MDRS) de la organización Mars Society, situada en el desierto al sur del estado de Utah, en la que participó junto a otras cinco personas, cuatro estadounidenses y un británico. Debido a su desempeño, Drayer fue seleccionado como primer miembro no-estadounidense del Equipo de Ingeniería de la Mars Society, para dar apoyo a las futuras tripulaciones de sus Estaciones de investigación.

La Tripulación 28 y otras de la Tercera Temporada de MDRS generaron una lista de propuestas para mejorar el rendimiento de las instalaciones, entre ellas el establecimiento de un sistema de puesta a tierra, el cual evitaría la varias veces observada acumulación de carga estática, que compromete el funcionamiento de los equipos eléctricos y electrónicos así como la propia seguridad de los tripulantes.

Así, el Equipo de Ingeniería adelanta la adecuación de las Estaciones de Investigación de Marte para mejorar la fidelidad de los simulacros y preparar una plataforma que permita probar otras tecnologías útiles para la exploración humana de Marte.


LA TRIPULACIÓN 33: ENERO-FEBRERO DE 2005

Tras estudiar las recomendaciones del Equipo de Ingeniería, la Mars Society asignó al Ing. Gregorio Drayer la responsabilidad del diseño, desarrollo y documentación de un sistema de puesta a tierra para el nuevo sistema de generación de la Estación de Investigación Desértica de Marte, con el fin de proceder a su instalación en condiciones de simulacro (uso de modelos de trajes espaciales y equipos similares a los de una exploración real de Marte). Esto se llevará a cabo en la Tripulación 33 de la cuarta temporada de operaciones, que tendrá lugar entre enero y febrero de 2005.

En esta oportunidad, junto al Ing. Drayer participará el también venezolano Sami Rozenbaum, Licenciado en Comunicación Social que cuenta con varios años de experiencia en la divulgación de las ciencias espaciales. Además de apoyar a Drayer en su misión principal, el Lic. Rozenbaum tendrá otras labores como tripulante y laborará como periodista in situ para los medios de comunicación venezolanos e internacionales, realizando una cobertura detallada de las actividades y del aspecto humano de la misión.

Cabe destacar que las tripulaciones de MDRS están siempre integradas por seis personas; así, por primera vez en el programa, una tercera parte de la Tripulación 33 será latinoamericana y, específicamente, venezolana.


UNA EXPERIENCIA INÉDITA E HISTÓRICA

A diferencia de la Luna, el planeta Marte posee atmósfera, y por ende clima. A través de numerosas sondas orbitales y superficiales, se ha descubierto que en ciertas épocas del año marciano se producen intensas tormentas de arena y tornados. Tales fenómenos son susceptibles de crear acumulaciones significativas de carga estática, por lo cual una de las primeras tareas de los futuros exploradores apenas lleguen al Planeta Rojo podrá ser la adecuada puesta a tierra de sus naves y habitats.

Esto indica la importancia de la misión de la Tripulación 33, cuya responsabilidad principal ha sido asignada a su componente venezolano. El Ing. Gregorio Drayer participará con el cargo de Mecánico de Vuelo (Flight Mechanic / Engineer), y el Lic. Sami Rozenbaum como Asistente de Ingeniería y Periodista de la Misión (Assistant Crew Engineer / Journalist).

La realización de este proyecto es posible gracias al apoyo de las empresas ERICO/CONEXWELD, FABRIMEX, VEPICA y CANTV.

Envíe sus mensajes a venezuelaenmarte@yahoo.com

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