COMO COMIENZA UNA EXPEDICION
¿Cómo comienza una expedición? Reuniendo a los expedicionarios.
Gregorio y yo llegamos el jueves a Salt Lake City donde nos hospedamos en casa de William Schwarz, otro de los integrantes de la Tripulación 33 (lea al final una explicación sobre las Estaciones de Investigación Análoga a Marte). Al día siguiente llegó desde Rotterdam (Países Bajos) Artemis Westenberg, nuestra Executive Officer (Directora Ejecutiva de la misión), una señora encantadora que habla sin parar y siempre se está riendo a carcajadas. Una tormenta de nieve en Chicago retrasó por un día a la geóloga Natalia Andrzejewska, de Polonia, una muchacha dulce y algo tímida que trata de entender y hacerse entender; cuando llegó, su equipaje no la acompañaba... por lo que casi no tiene ropa. Artemis y Natalia se unieron a nosotros en casa de William, así que toda la Tripulación 33, con excepción del comandante Paul Graham, ya estaba junta.
El sábado por la tarde partimos de Salt Lake City con rumbo a la Estación Desértica de Investigación de Marte (MDRS), en el vehículo de la Mars Society al que todos llamamos “Blue” (Azul), una vieja camioneta que alguna vez perteneció a la Fuerza Aérea de los Estados Unidos y que cargamos con comida y demás productos necesarios para las dos semanas de la misión (por cierto, resulta divertido que muchas personas nos han preguntado si en esta simulación, o los viajes espaciales reales, se comen “pastillas” o cosas por el estilo).
El viaje nos llevó por caminos nevados y luego, sin darnos cuenta, al desierto. Cuando se hizo de noche y ya estábamos cansados y aburridos, apareció en la carretera el primer letrero que señalaba “Hanksville”, el centro poblado más cercano a la Estación. Fue entonces cuando todos nos dimos cuenta de que aquello para lo que nos habíamos estado preparando durante tanto tiempo se estaba materializando, y entramos en una especie de euforia. Más aún cuando a la luz de una Luna casi llena pudimos divisar en el horizonte la soberbia meseta de Factory Butte, una de las formaciones geológicas más famosas de Norteamérica.
EN “CASA”
MDRS es una estructura cilíndrica con patas, que realmente aparenta ser una nave espacial que acaba de posarse. Debido a la hora nos perdimos el espectáculo de verla aparecer resplandeciente detrás de una colina, una vista de la que Gregorio tanto me había hablado; pero cuando divisamos esa estructura casi fantástica a la luz de la Luna y en medio del extraordinario paisaje del desierto, no pudimos más que estallar en exclamaciones.
Bajamos del vehículo encogidos por el intenso frío y fuimos recibidos por el comandante Paul Graham, quien había manejado 30 horas desde Michigan, prácticamente al otro lado del país.
La Estación tiene dos plantas; en la inferior están el laboratorio, un área de preparación para las Actividades Extravehiculares o EVAs (es decir, donde se colocan y quitan los trajes espaciales simulados y se cumple la “descompresión”), baño, ducha y depósito. En el piso superior está el área común de trabajo, comida y descanso, y los pequeños “camarotes” individuales para los cuales cada quien debe traer su bolsa de dormir.
La primera noche en MDRS siempre es la más incómoda, pues las tripulaciones entrante y saliente (doce personas en total) deben compartir el espacio; los recién llegados deben dormir en el suelo del área común. Además, en esta ocasión nos encontramos con condiciones más difíciles que las que conoció Gregorio durante la Tripulación 28 en abril de 2004. El Greenhab (invernadero) destinado a reciclar parcialmente las aguas grises producidas en el Hab (habitat), no está funcionando, en parte debido a que las muy bajas temperaturas congelaron y dañaron varias tuberías. Así, todo el sistema de agua está fuera de operación, pues normalmente las aguas grises deben volver parcialmente purificadas del Greenhab al Hab para ser usadas en los sanitarios. Por ahora, debemos recoger manualmente las aguas grises del lavamanos y la cocina, y llevarlas al baño para poder utilizar el sanitario...
Sin embargo, después del esfuerzo realizado durante largos meses en la búsqueda de patrocinio, documentación y papeleo burocrático para lograr esta misión, estuve de acuerdo cuando Gregorio dijo: “Aquí me siento como en casa”.
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El objetivo del programa Estaciones de Investigación Análogas a Marte (MARS) de la organización Mars Society es crear lugares en que se simulen futuras misiones tripuladas al planeta rojo; estas simulaciones permiten desarrollar experimentos clave, sobre todo en relación con el diseño de los habitat, estrategias de exploración, herramientas, tecnologías y protocolos de selección de las tripulaciones, con el fin de aproximar el momento de la verdadera exploración marciana. Para ello se busca que cada Estación ofrezca el mayor realismo (en cuanto al entorno en que se ubican y las condiciones de trabajo) y adaptabilidad posibles. Hasta el momento se han construido dos estaciones del programa MARS: “Flashline Mars Analog Research Station” (FMARS) en la isla de Devon, en el Ártico canadiense; y Mars Desert Research Station (MDRS) en el desierto del sur del estado de Utah, Estados Unidos. Para el futuro cercano se prevé la creación de la estación EuroMARS en Islandia.
MDRS no es un proyecto de NASA, aunque la agencia espacial norteamericana ha participado en varias oportunidades.
Vea los detalles y reportes de la misión, así como fotografías, en la página oficial de la Mars Society: www.marssociety.org/mdrs/fs04 (en “Crew 33”).
La participación de Gregorio Drayer y Sami Rozenbaum en MDRS es posible gracias al apoyo de las empresas venezolanas de ingeniería y telecomunicaciones ERICO/CONEXWELD, FABRIMEX, VEPICA y CANTV. Para más información, comuníquese con Gregorio Drayer y Sami Rozenbaum a través de venezuelaenmarte@yahoo.com. Disculpe, trataremos de leer todos los mensajes aunque probablemente no podremos responder.
Inscríbase en la lista de la Sociedad Para Estudios Aeronáuticos y Espaciales-Venezuela: seae-ve-subscribe@yahoogroups.com

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