domingo, febrero 06, 2005

DE 33 A 34

LIBERTAD EN EL DESIERTO

El miércoles por la mañana, Paul me designó para participar con él en una EVA con el uso de ATVs (vehículos todoterreno) hacia Radio Ridge, “Loma de la Radio”, con el fin de concluir la instalación de una repetidora que amplíe el rango de nuestras comunicaciones. El estado del tiempo era perfecto, con un cielo casi totalmente despejado.

Esta era apenas la segunda vez que yo manejaba un ATV, y no sé cómo sucedió, pero de pronto me sentí absolutamente confiado e integrado a la máquina. Fue como si durante toda mi vida hubiera sabido “rustiquear con las moticos”, como lo llama Gregorio. Pasé por encima de profundas hendeduras y terreno muy irregular sin dificultad, disfrutando del extraño y silencioso paisaje. Para alguien como yo, que ha pasado toda su vida en una gran ciudad, esa sensación de libertad, de saber que estábamos solos en este pasmoso lugar como esos deportistas aventureros de las revistas, fue algo más que un sueño: era casi un delirio. Si alguien me hubiera dicho hace un año que para estas fechas estaría recorriendo el desierto del Sudoeste Norteamericano en un ATV y vistiendo un traje espacial simulado, mi irónica respuesta habría sido algo así como que eso era “altamente improbable”...

Paul no pudo encontrar el camino hacia Radio Ridge. Eso permitió que rodáramos casi sin parar durante horas... Y que dos días después yo tuviera la oportunidad de salir de nuevo en un ATV, esta vez con Gregorio, en busca del sendero perdido. Subimos y bajamos colinas muy empinadas, nos metimos por áreas rocosas, pero cuando parecía que Greg se había orientado con su GPS nos topamos con un letrero que decía “Ruta cerrada”.

A pesar de que las dos EVAs no lograron su objetivo, esas horas de “rustiqueo” se cuentan entre las experiencias más extraordinarias que he tenido. Habría sido ideal poder grabarlas en video y sacar más fotos, pero resultaría imposible manejar el vehículo y las cámaras al mismo tiempo, además de que el polvo es muy dañino para los equipos. Así que esos momentos tan especiales habrán de quedar registrados tan solo en mi memoria.


TODOS QUEREMOS A “GREG”


Yo estoy a punto de dejar MDRS, pero Gregorio se queda durante dos semanas más para formar parte de la Tripulación 34. Tras su destacado desempeño como integrante de la Tripulación 28 (abril de 2004), Greg fue incorporado al Equipo de Ingeniería de la Mars Society, un selecto grupo de voluntarios en el cual hasta ese momento solo había estadounidenses y canadienses. La Tripulación 34 tendrá características especiales, pues su objetivo principal será la remodelación y repotenciación de los sistemas eléctricos, sanitarios y de seguridad de MDRS, incluyendo el GreenHab (invernadero que recicla las aguas grises). Greg ha sido requerido para formar parte también de esa Tripulación como un reconocimiento a sus méritos, lo que lo convertirá en todo un veterano de esta Estación.

Gregorio ha sido el personaje más popular en la Tripulación 33. Si Artemis es la “madre” del grupo, Greg es como el hijo predilecto. Todos sabemos que contamos con su gran capacidad para resolver y colaborar. Su sentido del humor siempre está presente, y es parte de la atmósfera de camaradería que ha imperado en este equipo.

Tengo el privilegio de ser su amigo desde que era un adolescente, y lo valoro no solo por su brillante inteligencia –y, muy importante, talento para utilizarla–, sino sobre todo por su consistencia ética. Greg está pendiente de sus amigos, respeta los sentimientos ajenos, siempre intenta que haya justicia, y percibe de inmediato lo que sienten quienes están a su alrededor. Tiene claros sus objetivos en la vida, sabe qué tiene que hacer para lograrlos, y eso es precisamente lo que está haciendo. Estoy plenamente convencido de que va a llegar muy, muy lejos... literalmente.

Los largos meses durante los cuales hemos trabajado juntos, y sobre todo estas dos semanas en que hemos sido “Venezuela en Marte” conviviendo en una de las instalaciones científicas más notables del planeta, han cimentado más una amistad que ya era sólida hasta convertirla, aunque suene a lugar común, en una auténtica hermandad.


CONEJILLOS DE INDIAS

Uno de los aspectos más interesantes de esta Tripulación fue el trabajo que realizaron con nosotros James Murray y Jay Wang, investigadores que trabajan para el prestigioso Departamento de Computación Centrada en Humanos (Human-Centered Computing), que dirige Bill Clancey en el Centro de Investigaciones Ames de la NASA. Ellos instalaron cámaras y otros equipos electrónicos en el nivel superior (donde están la cocina, la estación de trabajo en computadoras y los “camarotes”), para estudiar nuestros movimientos; también nos colocaron unos trasmisores en la ropa durante largos períodos de tiempo con el mismo fin. El objetivo a largo plazo es obtener información para el diseño idóneo de futuras naves y estaciones espaciales.

Al principio Jim y Jay se mantuvieron muy silenciosos, concentrados en sus aparatos, para no alterar nuestra labor. Pero luego comenzamos a conversar, almorzaron con nosotros, e intercambiamos ideas en un ambiente de camaradería. Hasta se colocaron trajes espaciales y salieron en un breve EVA geológico en torno a la Estación con Natalia y Artemis, pero regresaron sudorosos y sin aliento. Esos pobres terrícolas... no aguantan ningún esfuerzo.


BUENOS MOMENTOS

Aquí se viven muchas nuevas experiencias y sensaciones, como bañarse solo tres veces en dos semanas y luchar constantemente contra el polvo. También muchos momentos divertidos, como cuando escribí en la pizarra magnética: “¿Dónde están las panquecas? ¿Dónde está nuestro pastel de manzana? ¡HUELGA EN MARTE!”
Artemis tenía una semana prometiendo que cocinaría esos platillos, así que los tripulantes ya estábamos perdiendo la paciencia. Pero ese mismo día se satisficieron nuestras demandas y se mantuvo la estabilidad política en el planeta rojo.

Es un acierto que las comidas se hagan en grupo. Romper la rutina de trabajo y reunirse para compartir alrededor de la mesa ha demostrado ser un factor importante en el mantenimiento de la moral.


PRESENTE, PASADO Y FUTURO

Una noche después de las doce, antes de retirarme a mi “camarote”, me despedí de Paul (quien aún trabajaba en su computadora) diciéndole: “Felicitaciones, hoy el generador no falló ni una vez”.

Antes de las tres de la mañana me despertó un extraño silencio y el “bip-bip” del UPS. Otra vez estábamos sin energía. Gregorio tenía dolor de garganta y estaba profundamente dormido. Paul decidió salir solo y reemplazar la línea de alimentación desde el depósito de diesel hacia el generador, lo que en su opinión sería la solución definitiva. Artemis y yo observamos sus movimientos desde las ventanas del nivel superior, preocupados por el intenso frío que había afuera (de hecho, al día siguiente el principal conducto de agua desde el tanque exterior amaneció congelado). Una hora después Paul regresó, aterido e impregnado de diesel, pero satisfecho. Los demás ni se despertaron. Al parecer el trabajo ha sido exitoso, el generador se está portando bien.

Creo que algunos de los momentos que se me quedarán mejor grabados sobre MDRS serán, aunque parezca extraño, esos repentinos apagones; la emocionante sensación de estar viviendo una aventura, una típica emergencia de misión espacial.

Una de esas noches a oscuras, mientras ayudábamos a Paul a volver a activar el generador, Gregorio y yo tuvimos tiempo de mirar hacia arriba. Millares de estrellas y una sutil Vía Láctea eran testigos de nuestro trabajo. La profundidad de este firmamento casi causaba vértigo. Gregorio murmuró: “Yo quiero ir allá”. Y yo de pronto me pregunté si estaba realmente viviendo esos increíbles momentos, soñando que alguna vez sería parte de una Tripulación de la Estación Desértica de Investigación de Marte, o si tan solo estaba recordando desde el futuro los días en que permanecí aquí.

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Vea los reportes oficiales diarios y fotografías de la Tripulación 33 de MDRS en www.marssociety.org/mdrs/fs04 (clic en “Crew 33”).

La participación de Gregorio Drayer y Sami Rozenbaum en MDRS ha sido posible gracias al apoyo de las empresas venezolanas de ingeniería y telecomunicaciones ERICO/CONEXWELD, FABRIMEX, VEPICA y CANTV.

Escriba a venezuelaenmarte@yahoo.com. Trataremos de leer todos los mensajes, aunque probablemente no podremos responder.

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