EL TRIUNFO
El lunes 31 de enero fue un día de triunfo. Gregorio y yo salimos en EVA para realizar las soldaduras exotérmicas entre el conductor de cobre (que rodea a la Estación en un anillo subterráneo) y tres de las patas verticales del Hab. Las tres soldaduras quedaron perfectas; hay algo de belleza en este tipo de trabajo cuando el resultado es el esperado.
Ahora la estructura de la Estación está puesta a tierra, lo que significa que sus ocupantes y equipos están razonablemente protegidos de cargas de estática por tormentas de arena.
Aunque no han llegado las barras conductoras que deseamos colocar en cinco zanjas en forma radial a partir del anillo, hemos estado en contacto con nuestro patrocinante Erico/Conexweld, donde consideran que el sistema tal como está ya ofrece una adecuada puesta a tierra gracias al uso del material acondicionador del suelo.
Estamos muy satisfechos por haber logrado cumplir el objetivo principal de nuestra participación en esta Tripulación de MDRS. También es un orgullo estar representando a Venezuela y Latinoamérica entre nuestros compañeros de Estados Unidos y Europa, y que en nuestro país estén enterados de lo que hacemos. Y esto ha sido posible a través del patrocinio de empresas netamente venezolanas: Erico/Conexweld, Fabrimex, Cantv y Vepica.
Para la Mars Society, el hecho de que nuestro trabajo colocando el GEM (material que incrementa la conductividad del suelo) y el conductor, así como las soldaduras, y estar cubriendo la excavación en “full sim” (simulación completa, es decir, empleando los “trajes espaciales”), es un éxito importante. Se trata de una demostración de que este tipo de labor, que probablemente tendrán que realizar las futuras expediciones a Marte poco después de su arribo al planeta rojo, es posible en tales condiciones.
El hecho de que Gregorio y yo somos venezolanos es algo que constantemente manifestamos con orgullo. Al principio tratábamos de hablar en inglés entre nosotros para no crear incomodidad, pero luego comenzamos a comunicarnos en castellano, y realmente para ambos es agradable poder usar nuestro idioma. Todos los días sale a la luz el tema de Venezuela, y de alguna manera tratamos de trasmitir algo sobre nuestro país, que para los estadounidenses y europeos es tan desconocido.
El lunes por la noche, durante la cena, todos brindamos por el éxito de nuestra misión con un ron venezolano que trajo Gregorio.
AL RESCATE DE LAS EXPLORADORAS
El sábado por la mañana, un sistema de baja presión atmosférica se cernía sobre el sur del estado de Utah. Gregorio y yo nos levantamos temprano con la intención de salir en EVA, para cubrir parte de la zanja de la puesta a tierra. Pero cuando él consultó su receptor de GPS (sistema de posicionamiento global por satélite), que incluye un barómetro, vio que el estado del tiempo no era prometedor para trabajar afuera; escribió en la pizarra magnética:
Patm @ 10:00 more than 862.41 mb, EVA OK
Patm @ 10:00 less than 862.41 mb, EVA standby
Es decir, que si la presión bajaba de 862.41 milibars no realizaríamos ninguna actividad extra-vehicular, porque esa había sido la presión máxima el día anterior y las condiciones apenas nos habían permitido trabajar. Así que pasamos el tiempo escribiendo reportes y actualizando un poco el e-mail.
Pero por la tarde Natalia y Artemis decidieron hacer una EVA geológica con los vehículos todoterreno, tras seleccionar su trayectoria en un mapa y con el empleo de un GPS.
Más tarde el generador falló, así que Paul, Gregorio y yo salimos a tratar de volver a ponerlo en funcionamiento; también estaba Don Foutz, quien se encarga de suministrar agua potable y el combustible para el generador. En ese momento comenzaron a caer algunas gotas de lluvia, que pronto se convirtieron en una asombrosa tormenta de granizo.
Greg y yo corrimos a la Estación, mientras Paul y Don salían a toda prisa en la camioneta de este último para rescatar a nuestras compañeras, quienes estaban fuera del alcance de la radio. William se preparó para recibirlas con calentadores y medicamentos, cubrió junto con Gregorio la “cúpula” de plástico con bolsas para basura, y yo estuve pendiente de que todo anduviera bien en otras partes de la Estación.
Las exploradoras habían tenido ya sus complicaciones: tanto Natalia como Artemis perdieron el control de sus ATVs en el barro; Artemis cayó del vehículo y una de las ruedas le pasó por encima de una pierna, aunque sin causarle daños. Natalia casi se deslizó hacia un barranco. Pero ambas se recuperaron pronto y continuaron su expedición, dedicada fundamentalmente a localizar algunos de los famosos “blueberries” (concreciones) de hematita. De pronto, Artemis notó las primeros primeros trozos de granizo y gritó: “¡No busques más, están cayendo del cielo!”
Ambas se dirigieron de prisa a los ATVs y comenzaron a regresar al Hab. Poco después se toparon con el “equipo de rescate” de Paul y Don.
Nosotros estábamos realmente preocupados, pues en estos días está haciendo mucho frío, el terreno está saturado de humedad y las muchachas podían enfermarse. Pero ambas llegaron al Hab muy risueñas. William examinó a Artemis y la encontró bien; tenía solo leves magulladuras.
Luego del anochecer nos pasó cerca una tormenta eléctrica. Le indicamos a Artemis que se mantuviera alejada de las tuberías metálicas mientras preparaba la cena, y aprovechamos para hacer algunas interesantes tomas fotográficas y de video de los rayos. La tormenta se alejó pronto del área, dejando en su lugar cielos despejados.
Pensándolo ahora, ese día de emergencias se me parece más a “Perdidos en el Espacio” que a “Misión a Marte”...
UNA FAMILIA EN MARTE
Suena a lugar común, pero los integrantes de la Tripulación 33 ya somos como una familia. Ha habido más de un desacuerdo y roces, pero nunca han pasado de un día al siguiente pues se han resuelto conversando. Cada quien tiene una personalidad bien definida, lo cual resulta muy interesante y educativo.
Paul, el Comandante, es un tipo grandote, veterano de la Marina norteamericana, ingeniero y experto en computación, que siempre anda con las manos sucias y revisando cosas con herramientas encima. Se podría creer que es un hombre duro y tosco, pero resulta que también le gusta la actuación y disfruta escribiendo; en este momento, por ejemplo, trabaja en un cuento para niños.
Durante la cena, cuando dirige la reunión de trabajo en su papel de Comandante, Paul habla en voz muy baja y mirando hacia ninguna parte, y todos guardamos silencio. Pero el resto del tiempo bromea mucho, pone música a todo volumen y ríe a carcajadas. En fin, es “un buen muchacho”.
William es enfermero graduado (aquí es una carrera universitaria), y actualmente cursa un doctorado en Sicología de la Salud Ocupacional. Es sumamente servicial y trabajador; siempre está buscando y encontrando cosas que hacer para mejorar nuestra seguridad y salubridad, así como la de la Estación. En el tiempo disponible después de sus obligaciones ha estado grabando videos educativos para la televisión local, donde le enseña a los niños cómo tener cuidado en su hogar con la electricidad, los productos químicos u otros riesgos. Es un verdadero “plus” para esta tripulación.
Natalia tiene algunos problemas para comunicarse, pues su inglés es muy limitado. Afortunadamente William habla ruso, que es muy parecido al polaco, y eso la hace sentir menos incomunicada. Cuando no está en EVA, a Natalia se le ve trabajando en una computadora o consultando sus gruesos libros para comprender las muestras que ha tomado.
Artemis, o “HabMom”, cumple realmente el papel de “madre” de la Tripulación. Se dedica mucho a la cocina, pero no se debe olvidar que ha estudiado las carreras de Derecho, Historia, Administración de Negocios y varios idiomas; es muy influyente en Holanda como divulgadora de la astronáutica y vocera de la Mars Society. Artemis habla todo el tiempo en voz muy alta, incluso escandalosa, y de hecho cuando nos ha tocado preparar alguna comida porque ella está en EVA, la Estación parece muy silenciosa. Su cocina hogareña ha sido un factor importante para la elevada moral que mantenemos todos, algo que se considera esencial para las futuras misiones espaciales de larga duración.
Personalmente dudo que haya habido una Tripulación de MDRS cuya integración emocional haya sido tan exitosa. Ya estamos en la segunda semana y seguimos manteniendo relaciones muy cálidas. El sábado por la noche vimos juntos una película en DVD (“Total Recall”, cuya historia trascurre en Marte), y rara vez nos retiramos a nuestros “camarotes” a menos que sea para dormir.
Hace algunos días Paul recibió un correo electrónico de Tam Czarnik, “Cirujano de Vuelo” (jefe médico) de la Mars Society, mensaje que nos hizo sentir realmente bien. En parte decía: “He estado leyendo los reportes diarios, y tengo que comentar la enorme cantidad de excelente trabajo que tu equipo ha estado haciendo en MDRS. Todos están haciendo su labor en forma dedicada; cada uno está trabajando muy duro para que esta misión sea exitosa, y se nota. Tu grupo brilla”.
En el frío invernal de Utah, nos entró un “calorcito” muy sabroso.
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La participación de Gregorio Drayer y Sami Rozenbaum en MDRS es posible gracias al apoyo de las empresas venezolanas de ingeniería y telecomunicaciones ERICO/CONEXWELD, FABRIMEX, VEPICA y CANTV.
Para más información, comuníquese con Gregorio Drayer y Sami Rozenbaum a través de venezuelaenmarte@yahoo.com. Trataremos de leer todos los mensajes, aunque probablemente no podremos responder.
La Tripulación 33 en la página oficial de Mars Society: www.marssociety.org/mdrs/fs04 (bajo Crew 33).
Página de Gregorio Drayer: http://gdrayer.tripod.com
Inscríbase en la lista de la Sociedad Para Estudios Aeronáuticos y Espaciales-Venezuela: seae-ve-subscribe@yahoogroups.com

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