domingo, enero 30, 2005

EN LA ESTACIÓN QUE NUNCA DUERME

UNA VARIEDAD DE SENSACIONES

Para describir la vida en la Estación Desértica de Investigación de Marte, es útil narrar algunas de las sensaciones físicas, detalles humanos y curiosidades de todos los días.

El primer lugar están la arena y la sequedad. Libramos una lucha permanente con el polvo y la arena. Se introduce con nosotros después de cada salida al exterior y por cualquier rendija (la Estación no es hermética). En el nivel superior no utilizamos zapatos, y los “trajes espaciales” rara vez salen del área de preparación de EVA; pero un fino polvo lo cubre todo después de uno o dos días, un riesgo para todos los equipos electrónicos. Durante los últimos días, William ha realizado un esfuerzo titánico por limpiar el nivel inferior y establecer normas; pero la arenilla parece una maldición bíblica.

Además, el ambiente seco nos obliga a estar pendientes de la hidratación; debido al frío a veces no sentimos sed, pero de pronto se siente dolor de cabeza por deshidratación. Así que la persona encargada de HabCom (radiocomunicaciones con el Hab cuando alguien está en EVA) envía cada cierto tiempo por radio el mensaje “Hydrate!” (¡a hidratarse!), y lo mismo hace William cuando todos estamos en el Hab. Los “trajes espaciales” incluyen una bolsa plástica llena de agua, que se conecta a un tubo en el casco para que el usuario pueda beber chupando, igual que en los trajes verdaderos. Casi todos hemos sangrado por la nariz por la sequedad del aire.
El puesto de HabCom (radiocomuniaciones) se va turnando dependiendo de quiénes estén afuera. Casi siempre ha sido Artemis, pues pasa mucho tiempo en la Estación escribiendo su blog para Holanda o cocinando, como toda buena madre de una Estación marciana. Así que ahora la llamamos HabMom.

Hydrate!

Hemos tenido dificultades con la radiocomunicación, así como con el acceso a Internet, que a veces se interrumpe o es muy lento. Cuatro de las computadoras tienen Internet, pero aun así tenemos que hacer cola para conectarnos.

Dormir es fácil, porque todos terminamos nuestro día de trabajo muy tarde y muy cansados. Pero casi siempre hay alguien levantado a las dos o tres de la mañana, trabajando en alguna computadora o limpiando. Y a las seis ya hay alguien comenzamos a levantarnos. Esta es “la Estación que nunca duerme”.

El viernes, víspera del Shabat (sábado judío), HabMom preparó una cena especial con salmón cocido al estilo holandés, pasta y ensalada. Una delicia...

Hydrate!


AVANZA LA “PUESTA A TIERRA”

El trabajo en el sistema de puesta a tierra ha adelantado bastante, a pesar de limitaciones por el estado del tiempo. El jueves, Gregorio y yo salimos en actividad extra-vehicular (EVA) para terminar la zanja alrededor de la Estación, colocar el GEM (polvo que incrementa la conductividad eléctrica del suelo), y colocar el conductor de cobre.

Antes de entrar en la “cámara de descompresión” Gregorio calculó cuánto GEM necesitaríamos echar en la primera capa, dada la longitud de la zanja. Después hicimos unos estiramientos, pues sabíamos que el trabajo físico sería muy exigente.

Hydrate!

El GEM es un polvo negro muy fino, parecido al cemento; es peligroso si se inhala, e incluso resulta tóxico si se toca. Su aplicación se realiza abriendo una esquina de las bolsas en que viene, y dispersándolo en el suelo. Suena fácil, pero pruebe usted hacerlo con un traje espacial voluminoso, un casco grande pero delicado, dentro de una cuneta llena de barro y cruzada por cables y tuberías, maloliente en algunos lugares, y bajo las patas de esta Estación. En Marte resultaría más fácil, pues allí la gravedad es tan solo un 38% de la terrestre.
Greg utilizó uno de los vehículos todoterreno para distribuir las bolsas por los lugares donde las necesitaríamos en torno al Hab. El estimado fue de una bolsa por cada dos metros y medio. Aunque tratamos de no pisar el polvo o permitir que se levantara en el aire, fue imposible evitarlo. Después teníamos que poner en su lugar el conductor de cobre, en medio de la zanja sobre el GEM; tuvimos una especie de pugna con el cable, pero finalmente ganamos y quedó bien extendido.

Justo después finalizar esta EVA de tres horas, comenzó a llover. Afortunadamente ello no afecta al GEM, sino incluso mejora su acción; así que todo fue un éxito. Pero cuando entramos en la cámara de descompresión estábamos tan contaminados con GEM que parecía que hubiésemos caminado por la superficie lunar, tal como sucedía en los días del programa Apolo. Esa mañana William, el Health and Safety Officer (“Oficial de Salud y Seguridad”) de la Tripulación, nos había dictado la primera sesión de un plan de control del polvo dentro de la Estación; así que esta era una oportunidad de poner en práctica los nuevos procedimientos. Artemis entró en el área de preparación para EVA con vestida para ensuciarse, y con una aspiradora nos limpió a fondo antes de quitarnos los trajes. Quedamos extremadamente cansados y empapados en sudor, pero definitivamente satisfechos por la misión cumplida.

Hydrate!

La lluvia de esa tarde tuvo un efecto benéfico: nos impidió salir de la Estación, así que por primera vez pudimos disfrutar de nuestra mutua compañía durante varias horas sin hacer ningún trabajo específico. Bromeamos, escuchamos música y tratamos de ponernos al día con las montañas de correo electrónico acumuladas. Lo disfrutamos mucho.
Al día siguiente me dolían los hombros por la presión del “backpack” (mochila) del traje, que habrá que acolchar un poco de ahora en adelante. Así que la siguiente EVA de la puesta a tierra la realizaron Gregorio y Paul, quienes hicieron las primeras soldaduras exotérmicas (un sistema muy eficiente que emplea moldes donde se introducen el polvo de la soldadura y pólvora, y que al encenderse realiza la fusión de manera instantánea), y colocaron la segunda capa de GEM. Ahora solo falta colocar unas barras conductoras que se dispondrán en cinco zanjas que salen de la excavación principal, las soldaduras faltantes, y cubrir las zanjas. Lamentablemente las barras no llegaron con los demás materiales para la puesta a tierra, algo que estamos tratando de resolver con la empresa de envíos.

Hydrate!


EL MUNDO PERDIDO

El viernes Natalia, la geóloga de la Tripulación, salió sola en EVA a tomar muestras a corta distancia de la Estación. Al parecer no quería regresar, pues estuvo fuera casi cinco horas. Natalia está absolutamente fascinada con este entorno tan distinto al de Polonia, y que solo había visto en libros. “¡Fantastic, fantastic!” es la palabra que más pronuncia al referirse a sus investigaciones. En esta EVA encontró lo que describe como un sistema fluvial del Cretáceo, algo que trataré de visitar en los próximos días. La Geología es realmente una ciencia maravillosa: sus conocedores pueden ver mundos perdidos que para cualquier persona son intangibles.

Esa tarde salí para fotografiar la larga EVA de Paul y Gregorio. Hacia las cuatro y media, cuando el día comenzaba a declinar, empezó a soplar una brisa helada que traía un olor inconfundible a agua salada. Fue algo increíble. Lo que ahora es el estado de Utah, junto con buena parte de la Norteamérica occidental, fue un océano durante los tiempos finales del Jurásico y principios del Cretáceo, hace más de cien millones de años.

Fue como si las sales de aquel antiguo mar aun se levantaran con el viento; sentí que estaba literalmente oliendo un océano arcaico. Gregorio y yo contemplamos durante unos momentos este increíble paisaje al que es imposible acostumbrarse. Fue algo realmente especial. Todos los meses de trabajo y todas las dificultades para preparar esta misión valieron la pena, aunque fuera por ese silencioso instante en el desierto.

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La participación de Gregorio Drayer y Sami Rozenbaum en MDRS es posible gracias al apoyo de las empresas venezolanas de ingeniería y telecomunicaciones ERICO/CONEXWELD, FABRIMEX, VEPICA y CANTV.

Para más información, comuníquese con Gregorio Drayer y Sami Rozenbaum a través de venezuelaenmarte@yahoo.com. Trataremos de leer todos los mensajes, aunque probablemente no podremos responder.

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jueves, enero 27, 2005

LA VIDA EN UNA EXPEDICIÓN MARCIANA

Cuando los primeros exploradores lleguen al planeta Marte, la nave que los lleve allá será también su hogar durante largo tiempo. Esa es la idea detrás de las Estaciones de Investigación Análoga a Marte de la organización Mars Society. Estas estructuras son, como su denominación lo indica, “habitats” que ofrecen condiciones básicas de vida durante largo tiempo con recursos limitados.

Para llevar a cabo nuestras respectivas actividades y optimizar el funcionamiento general de la misión, a partir de hoy hemos definido una distribución estricta de tareas: quién lava los platos, quién ayuda en la preparación de la comida y quién tomará un baño cada día, por ejemplo. Artemis, la Directora Ejecutiva, se ha encargado desde el principio de las labores “domésticas”; ella es quien cocina y se preocupa de que todos estemos hidratados, algo sumamente importante en el desierto a pesar del frío (afuera puede estar bajo cero durante la madrugada). También ha trabajado, con la ayuda de William, en la organización y limpieza de toda la Estación, que no se encontraba en la mejor de las condiciones. Artemis es, pues, la “mamá” en este grupo. William está encargado de Salud y Seguridad (Health and Safety Officer), y está atento a cualquier malestar o rasguño que se presente. Por su parte, Gregorio es el ingeniero que todo lo repara y todo lo resuelve cuando surge algún problema técnico. Natalia, la geóloga, con su hablar dulce en un titubeante inglés, le da el punto de delicadeza a la tripulación.

Como debe ser en toda misión espacial, las jerarquías están bien definidas. La distribución real de poder es así: Paul, el Comandante, decide qué se va a hacer, cuándo y cómo, aunque pide opiniones. Teóricamente, la segunda a bordo es Artemis; sin embargo, en la práctica Gregorio tiene tanto o más poder que ella, debido a la confianza que Paul y los demás tenemos en él; yo soy oficialmente su asistente (además de periodista de la Tripulación), así que debo seguir sus instrucciones.

EN “SIM”

El domingo por la mañana, tras despedir a la Tripulación 32, Paul nos reunió en la “cámara de descompresión” (donde se colocan y quitan los “trajes espaciales”), y nos pidió decir unas pocas palabras sobre lo que sentíamos en ese momento. Tras ello, declaró formalmente iniciada la simulación (“sim”); esto significa, básicamente, que nadie puede salir de la Estación sin usar los “trajes espaciales” y sin autorización expresa del Comandante. Esta es la primera vez que una tripulación de MDRS inicia sim el primer día de su rotación. Luego, durante un largo desayuno-conversación, cada uno se hizo cargo de sus responsabilidades; decidimos auto-denominarnos “Mighty C33” (“La Poderosa Tripulación 33”).

El día en MDRS comienza muy temprano, hacia las 6:30 de la mañana, cuando aún no ha empezado a amanecer (estamos en pleno invierno). Desayunamos juntos en torno a la mesa en el nivel superior, y se decide el itinerario del día; por ejemplo, qué “actividades extra-vehiculares” (EVAs) se realizarán, quién participará, quién quedará encargado de HabCom (responsable de las comunicaciones por radio con quienes estén fuera de la Estación), etc. Las EVA deben finalizar a más tardar a las cinco de la tarde, cuando comienza a anochecer. Todos iniciamos entonces la redacción de nuestros informes oficiales (que aparecen publicados al día siguiente en www.marssociety.org/mdrs/fs04, clic en “Crew 33”).

Hacia las 7:00 nos reunimos para la cena, con una agradable sobremesa en la que se discuten los logros y problemas del día; para cerrar William, quien está trabajando en una tesis de doctorado sobre los riesgos ocupacionales de participar en una simulación de expedición a Marte, pide a cada uno que describa los momentos buenos y malos que vivió durante el día; esta es una buena terapia colectiva, que permite aclarar situaciones e interrelacionarnos mejor, algo especialmente importante en una tripulación internacional y tan variada como esta. Por cierto que esto me recuerda las reuniones semanales que realizamos en Hebraica, donde trabajo como Gerente de Comunicaciones. Después, cada quien sigue trabajando en sus informes y en enviarlos por email (nuestra única comunicación con el exterior es el correo electrónico, a través de una antena de satélite). Esto puede llevarnos varias horas más.

Los “camarotes” son bastante pequeños; constan de una especie de litera para colocar la bolsa de dormir, la que para ahorrar espacio se encuentra por encima o por debajo de la litera del camarote de al lado, sobresaliendo de la pared. Debajo hay espacio para el equipaje (todas las pertenencias personales deben estar en el camarote), y una pequeña superficie para colocar otras cosas. Se cuenta con privacidad, pues la norma es que quien cierre su puerta no será molestado.

La Estación produce ruidos constantemente, por la gran cantidad de equipos que funcionan al mismo tiempo: bombas, sistema de calefacción, computadoras y otros equipos electrónicos, además de los crujidos producidos por los cambios de temperatura a que está sometida la cobertura externa. De hecho, a veces la bóveda superior se cubre de escarcha durante la noche, la que se derrite lentamente durante el día. Estos sonidos le dan más realismo a la vida en MDRS, ya que recuerda a la vieja estación soviética Mir y a la actual Estación Espacial Internacional.

LAS PRIMERAS “EVA”

Las “actividades extra-vehiculares” (EVA) son realmente emocionantes. El hecho de ponerse los trajes ya es toda una experiencia. En realidad, los trajes no se ponen; se trata de máquinas que se ensamblan en torno a uno, y para ello se requiere de la ayuda de otra persona. El “backpack” (mochila de la espalda) contiene sistema de ventilación, radio receptor-trasmisor, y un receptáculo de agua para beber a través de un pequeño tubo que llega hasta la boca; su peso total supera los 15 kilos, y no es nada fácil caminar con él, sobre todo porque cambia el centro de masa del cuerpo. Para salir al exterior, y al regresar, se cumple un lapso de espera en la “cámara de descompresión”, que antes era de 20 minutos pero que ha sido reducido a cinco, debido a que hoy en dia se considera que los trajes espaciales de nueva tecnologia no requerirán tanto tiempo de descompresión.

En la primera EVA participó la Tripulación completa, algo inusual. Aprendimos a movernos con los pesados backpacks encima, y a utilizar los vehículos todoterreno (ATVs), lo que Gregorio llama “rustiquear con las moticos”. Los ATVs son básicamente inestables y potencialmente peligrosos, y de hecho William sufrió una aparatosa caída, afortunadamente sin consecuencias, durante las pruebas que hicimos subiendo y bajando un montículo. “Rustiquear con las moticos” en un lugar tan espectacular y silencioso como este desierto es en verdad toda una experiencia; pero el uso de los ATV está limitado a algunas áreas y debemos tratar de no hacer marcas nuevas en este delicado entorno, que además es un Parque Estatal.

Ya se han realizado varias EVAs: Natalia lleva dos expediciones geológicas, una junto a Artemis y luego con William. Gregorio y yo realizamos una EVA de Ingeniería al comenzar la excavación de la zanja para el sistema de puesta a tierra de la Estación, nuestro principal objetivo en esta Tripulación. El Comandante decidió que la excavación no sería totalmente manual, como se había previsto originalmente, ya que cuando se desarrolle este tipo de trabajo en Marte no se hará a “pico y pala” sino con el equipo adecuado e incluso con asistentes robóticos, así que no perdemos fidelidad en la simulación. Así que se contrató una máquina excavadora y se realizó la zanja principal en un para-sim (“para-simulación”) en el que Gregorio, Paul y yo supervisamos las labores en EVA, es decir, empleando los trajes espaciales. Otra ventaja de la excavación mecánica es que las contingencias surgidas en la Estación han requerido que se les dedique mucho tiempo, y el cambio de planes aceleró el proceso de instalación del sistema de puesta a tierra (ver explicación abajo). El miércoles 26, Gregorio y yo salimos dos veces en EVA para realizar algunas excavaciones manualmente; pero esto se narrará en un futuro mensaje.

A pesar de las limitaciones, en MDRS nos damos lujos como comer pan recién hecho con queso holandés, cortesía de Artemis... En efecto, MDRS cuenta con una máquina para hornear pan, pues en un viaje espacial sería más práctico llevar los ingredientes para preparar este producto que trasportar una gran cantidad del mismo; además, el pan fresco tiene un efecto sicológico muy positivo.

Más importante aún, en esta “base marciana” hemos desarrollado una relación cálida. Disfrutamos de las reuniones, bromeamos mucho, resolvemos nuestros desacuerdos, y sacamos buen partido de nuestras diferencias culturales.
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La “puesta a tierra” es una instalación que permite que las corrientes de falla, acumulaciones de estática o las descargas atmosféricas (rayos) pasen directamente al suelo, evitando que pongan en riesgo la seguridad del personal o la integridad de los equipos. También permite establecer una referencia de potencial estable, necesaria para los sistemas de control y telecomunicaciones.
La actual misión de dos venezolanos en MDRS constituye la primera vez en que este trabajo, que podría ser realizado por las expediciones reales a Marte poco después de su arribo al planeta rojo (debido a que con frecuencia se producen allí tormentas de arena y tornados), se efectúa en condiciones de simulacro.
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La participación de Gregorio Drayer y Sami Rozenbaum en MDRS es posible gracias al apoyo de las empresas venezolanas de ingeniería y telecomunicaciones ERICO/CONEXWELD, FABRIMEX, VEPICA y CANTV. Para más información, comuníquese con Gregorio Drayer y Sami Rozenbaum a través de venezuelaenmarte@yahoo.com. Trataremos de leer todos los mensajes, aunque probablemente no podremos responder.

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martes, enero 25, 2005

COMO COMIENZA UNA EXPEDICION

¿Cómo comienza una expedición? Reuniendo a los expedicionarios.

Gregorio y yo llegamos el jueves a Salt Lake City donde nos hospedamos en casa de William Schwarz, otro de los integrantes de la Tripulación 33 (lea al final una explicación sobre las Estaciones de Investigación Análoga a Marte). Al día siguiente llegó desde Rotterdam (Países Bajos) Artemis Westenberg, nuestra Executive Officer (Directora Ejecutiva de la misión), una señora encantadora que habla sin parar y siempre se está riendo a carcajadas. Una tormenta de nieve en Chicago retrasó por un día a la geóloga Natalia Andrzejewska, de Polonia, una muchacha dulce y algo tímida que trata de entender y hacerse entender; cuando llegó, su equipaje no la acompañaba... por lo que casi no tiene ropa. Artemis y Natalia se unieron a nosotros en casa de William, así que toda la Tripulación 33, con excepción del comandante Paul Graham, ya estaba junta.

El sábado por la tarde partimos de Salt Lake City con rumbo a la Estación Desértica de Investigación de Marte (MDRS), en el vehículo de la Mars Society al que todos llamamos “Blue” (Azul), una vieja camioneta que alguna vez perteneció a la Fuerza Aérea de los Estados Unidos y que cargamos con comida y demás productos necesarios para las dos semanas de la misión (por cierto, resulta divertido que muchas personas nos han preguntado si en esta simulación, o los viajes espaciales reales, se comen “pastillas” o cosas por el estilo).

El viaje nos llevó por caminos nevados y luego, sin darnos cuenta, al desierto. Cuando se hizo de noche y ya estábamos cansados y aburridos, apareció en la carretera el primer letrero que señalaba “Hanksville”, el centro poblado más cercano a la Estación. Fue entonces cuando todos nos dimos cuenta de que aquello para lo que nos habíamos estado preparando durante tanto tiempo se estaba materializando, y entramos en una especie de euforia. Más aún cuando a la luz de una Luna casi llena pudimos divisar en el horizonte la soberbia meseta de Factory Butte, una de las formaciones geológicas más famosas de Norteamérica.

EN “CASA”

MDRS es una estructura cilíndrica con patas, que realmente aparenta ser una nave espacial que acaba de posarse. Debido a la hora nos perdimos el espectáculo de verla aparecer resplandeciente detrás de una colina, una vista de la que Gregorio tanto me había hablado; pero cuando divisamos esa estructura casi fantástica a la luz de la Luna y en medio del extraordinario paisaje del desierto, no pudimos más que estallar en exclamaciones.

Bajamos del vehículo encogidos por el intenso frío y fuimos recibidos por el comandante Paul Graham, quien había manejado 30 horas desde Michigan, prácticamente al otro lado del país.
La Estación tiene dos plantas; en la inferior están el laboratorio, un área de preparación para las Actividades Extravehiculares o EVAs (es decir, donde se colocan y quitan los trajes espaciales simulados y se cumple la “descompresión”), baño, ducha y depósito. En el piso superior está el área común de trabajo, comida y descanso, y los pequeños “camarotes” individuales para los cuales cada quien debe traer su bolsa de dormir.

La primera noche en MDRS siempre es la más incómoda, pues las tripulaciones entrante y saliente (doce personas en total) deben compartir el espacio; los recién llegados deben dormir en el suelo del área común. Además, en esta ocasión nos encontramos con condiciones más difíciles que las que conoció Gregorio durante la Tripulación 28 en abril de 2004. El Greenhab (invernadero) destinado a reciclar parcialmente las aguas grises producidas en el Hab (habitat), no está funcionando, en parte debido a que las muy bajas temperaturas congelaron y dañaron varias tuberías. Así, todo el sistema de agua está fuera de operación, pues normalmente las aguas grises deben volver parcialmente purificadas del Greenhab al Hab para ser usadas en los sanitarios. Por ahora, debemos recoger manualmente las aguas grises del lavamanos y la cocina, y llevarlas al baño para poder utilizar el sanitario...

Sin embargo, después del esfuerzo realizado durante largos meses en la búsqueda de patrocinio, documentación y papeleo burocrático para lograr esta misión, estuve de acuerdo cuando Gregorio dijo: “Aquí me siento como en casa”.

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El objetivo del programa Estaciones de Investigación Análogas a Marte (MARS) de la organización Mars Society es crear lugares en que se simulen futuras misiones tripuladas al planeta rojo; estas simulaciones permiten desarrollar experimentos clave, sobre todo en relación con el diseño de los habitat, estrategias de exploración, herramientas, tecnologías y protocolos de selección de las tripulaciones, con el fin de aproximar el momento de la verdadera exploración marciana. Para ello se busca que cada Estación ofrezca el mayor realismo (en cuanto al entorno en que se ubican y las condiciones de trabajo) y adaptabilidad posibles. Hasta el momento se han construido dos estaciones del programa MARS: “Flashline Mars Analog Research Station” (FMARS) en la isla de Devon, en el Ártico canadiense; y Mars Desert Research Station (MDRS) en el desierto del sur del estado de Utah, Estados Unidos. Para el futuro cercano se prevé la creación de la estación EuroMARS en Islandia.
MDRS no es un proyecto de NASA, aunque la agencia espacial norteamericana ha participado en varias oportunidades.
Vea los detalles y reportes de la misión, así como fotografías, en la página oficial de la Mars Society: www.marssociety.org/mdrs/fs04 (en “Crew 33”).

La participación de Gregorio Drayer y Sami Rozenbaum en MDRS es posible gracias al apoyo de las empresas venezolanas de ingeniería y telecomunicaciones ERICO/CONEXWELD, FABRIMEX, VEPICA y CANTV. Para más información, comuníquese con Gregorio Drayer y Sami Rozenbaum a través de venezuelaenmarte@yahoo.com. Disculpe, trataremos de leer todos los mensajes aunque probablemente no podremos responder.

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lunes, enero 10, 2005

TOMA FORMA LA TRIPULACIÓN 33 DE LA ESTACIÓN DESÉRTICA DE INVESTIGACIÓN DE MARTE

Faltan pocas semanas para el inicio de la misión de la Tripulación 33 de la Estación Desértica de Investigación de Marte (MDRS), que forma parte del programa de Estaciones Análogas de Investigación de Marte (Mars Analog Research Stations, MARS) que lleva a cabo la organización Mars Society. En esta misión participarán los venezolanos Gregorio Drayer, Ingeniero Electricista, y Sami Rozenbaum, Licenciado en Comunicación Social.

La labor principal del componente venezolano consistirá en la “puesta a tierra” de la Estación, en analogía a lo que podría ser el caso marciano. La “puesta a tierra” es una instalación que permite que las corrientes de falla, acumulaciones de estática o las descargas atmosféricas (rayos) pasen directamente al suelo, evitando que pongan en riesgo la seguridad del personal o la integridad de los equipos. También permite establecer una referencia de potencial estable, necesaria para los sistemas de control y telecomunicaciones.

Se trata de la primera vez en que este trabajo, que podría ser realizado por las expediciones reales a Marte poco después de su arribo al Planeta Rojo (debido a que con frecuencia se producen allí tormentas de arena y tornados), se efectúa en condiciones de simulacro.
Cabe destacar que todos los materiales que se emplearán para la puesta a tierra han sido procurados por los participantes venezolanos hacia Hanksville, Utah, el centro poblado más cercano a la Estación, la cual está ubicada en pleno desierto.


LOS TRIPULANTES

La Tripulación 33 es internacional, y ha quedado conformada de la siguiente manera:

COMANDANTE (Commander): Paul Graham (Estados Unidos) es el coordinador del Equipo de Ingeniería de la Mars Society. Desde 2002 ha trabajado en Soporte de Misión (Mission Support) para todas las tripulaciones del programa, tanto de MDRS como de FMARS, la Estación gemela situada en el Ártico canadiense. Cursó las carreras de Física de Ingeniería (Engineering Physics), Ciencias de la Computación e Ingeniería Eléctrica. Se ha desempeñado profesionalmente en el campo de la construcción, y actualmente tiene cargos directivos en dos empresas consultoras de ingeniería.

DIRECTORA EJECUTIVA (Executive Officer): Artemis Westenberg (Países Bajos) es la presidenta del capítulo holandés de la Mars Society. En su formación académica se incluyen las carreras de Derecho, Historia, Administración de Negocios y varios idiomas. Ha trabajado en funciones de “lobby” para numerosas organizaciones civiles, y ha tenido influencia en la modificación de varias leyes en su país. Westenberg estará encargada de organizar en detalle la agenda, desde las Actividades Extra-Vehiculares hasta los trabajos de mantenimiento y las labores “domésticas” de la Estación.

MECÁNICO DE VUELO / INGENIERO (Flight Mechanic / Engineer): Gregorio Drayer (Venezuela) es Ingeniero Electricista egresado de la Universidad Simón Bolívar. Obtuvo una beca para participar en la Escuela Espacial Internacional de la NASA en 1999. Realizó dos pasantías en el Instituto Tecnológico de California (Caltech) en 2000 y 2001. En el año 2002 ganó el Premio “Sembrar el Futuro” de la Sociedad Mundial del Futuro Venezuela (SMFV). Es representante regional de América del Sur ante el Consejo Consultivo de la Generación Espacial en apoyo a la ONU. En abril de 2004, con el patrocinio de la SMFV, formó parte de la Tripulación 28 de MDRS, tras lo cual fue incorporado como primer integrante no-norteamericano del Equipo de Ingeniería de la Mars Society. Actualmente cursa una Maestría en Sistemas de Control en la USB.

ASISTENTE DE INGENIERÍA / PERIODISTA (Assistant Crew Engineer / Journalist): Sami Rozenbaum (Venezuela) es Urbanista egresado de la Universidad Simón Bolívar, y Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Católica Andrés Bello. Conferencista sobre Astronomía y Astronáutica en el Planetario Humboldt de Caracas. Su tesis de grado de Comunicación Social ganó el Premio Andrés Mata en el año 2000, y el Premio Bienal ININCO en 2001. Autor de numerosos artículos de divulgación científica publicados en diarios y revistas del país. En el año 2004 obtuvo el Premio Arístides Bastidas de Periodismo Científico, Mención Opinión, en su carácter de coordinador editorial de la revista electrónica “Lúcido”. Actualmente cursa una Maestría en Lógica y Filosofía de la Ciencia en la Universidad Central de Venezuela.

GEÓLOGA DE LA TRIPULACIÓN (Crew Geologist): Natalia Andrzejewska (Polonia) es egresada de la Universidad de Varsovia. Tiene experiencia como Geóloga en minas y plataformas petroleras. Ha realizado investigaciones personales sobre la geología de la Cuenca de Hellas en Marte, debido a la posible existencia de cuerpos de agua en esa región en el pasado remoto. En la actualidad cursa un doctorado en el Centro de Investigaciones Espaciales de la Academia Polaca de Ciencias.

BIÓLOGO DE LA TRIPULACIÓN (Crew Biologist): William Schwarz II (Estados Unidos) es egresado en Biología de la Universidad del Estado de Utah, donde actualmente cursa un doctorado en Sicología de la Salud Ocupacional (Occupational Health Psychology). Su tesis de doctorado se titulará, precisamente, Occupational Psychosocial Hazards in Mars Analogue Training Environments (“Riesgos Sico-Sociales Ocupacionales en Ambientes de Entrenamiento Análogos a Marte”), y como parte del respectivo levantamiento de datos aplicará instrumentos de investigación a los demás tripulantes.

Así, la Tripulación 33 estará integrada en un tercio por estadounidenses, en un tercio por europeos y en un tercio por latinoamericanos. Como otra primicia, por primera vez el periodista de la misión no será estadounidense, y trabajará en forma bilingüe.


INVESTIGACIÓN DE LA NASA

Otro dato de gran interés es que la Tripulación 33 será objeto de una investigación preparada por William (Bill) Clancey, Científico Jefe del Laboratorio de Computación Centrada en el Factor Humano (Human-Centered Computing) del Centro de Investigaciones Ames de la NASA, con sede en California.

Clancey es el experto más destacado en el tema de la interacción humana con computadoras y robots, campo de enorme importancia para la exploración del espacio, sobre todo cuando se plantean misiones de muy larga duración como una expedición tripulada a Marte.

Bill Clancey fue el Comandante de la Tripulación 29 de MDRS (abril-mayo 2004), que estuvo integrada exclusivamente por investigadores de la NASA y durante la cual se realizaron pruebas de campo con asistentes robóticos semiautónomos. En esta oportunidad, Clancey interactuará durante una semana con la Tripulación 33, analizando su trabajo.

Tomando en cuenta todos estos elementos, puede comprenderse por qué el Comandante, Paul Graham, asevera que “la Tripulación 33 será la mejor del programa de Estaciones Análogas de Investigación de Marte hasta la fecha”.

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